«La mayor parte de los accidentes infantiles son previsibles y evitables»

Noelia Silvosa
n. silvosa A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Jerónimo Pardo durante su ponencia en el ciclo «Charlas Saludables», ayer en Afundación.
Jerónimo Pardo durante su ponencia en el ciclo «Charlas Saludables», ayer en Afundación. andrés lemos

Jerónimo Pardo, jefe de Pediatría del Teresa Herrera, dice que muchos se dan en el hogar

11 may 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

«La primera causa de mortalidad infantil en el primer mundo son los accidentes», dijo ayer el jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Teresa Herrera, Jerónimo Pardo, en el ciclo Charlas Saludables que tuvo lugar en la sede de Afundación y que está organizado por la Xerencia de Xestión Integrada del área sanitaria coruñesa en colaboración con La Voz de Galicia. Pero lejos de querer dar una visión alarmista del asunto, el facultativo dejó bien claro que la inmensa mayoría de los accidentes infantiles «son previsibles y, por tanto, prevenibles».

«El hogar nos parece un lugar seguro, pero tiene sus peligros ocultos», indicó Pardo, que añadió que se producen accidentes de todo tipo: «desde lo más banales, tales como caídas o golpes, hasta los más serios, donde entrarían la ingestión de cuerpos extraños, las quemaduras, los ahogamientos o las intoxicaciones por inhalación de gases». Dicho esto, el doctor incidió en que la mejor forma de prevenirlos es hacer de nuestro hogar un lugar más seguro. «Debemos procurar que no haya superficies resbaladizas, esquineras, sistemas para que no se abran del todo las ventanas, enchufes tapados, medicamentos con tapón de seguridad o que no se acerquen al fuego, entre otras cuestiones», señaló Pardo, que añadió que los accidentes más frecuentes son las caídas y que las estancias de la casa donde más ocurren son la cocina y el cuarto de baño. «Lo mejor es que no haya niños cuando esté encendido un fuego en la cocina, y hay que tener cuidado en la bañera», apuntó el especialista, que no obstante dice que el salón tampoco se libra de algún que otro susto.

Quemaduras por derrame

«Un accidente clásico es el de la quemadura por derrame, cuando por ejemplo estamos en el salón con una tetera y el niño se acerca a ella y la tira, derramando el agua caliente», detalla. Interesante también fue su apunte sobre la seguridad en los coches, que afirmó que ya son «una extensión del hogar, porque los niños hacen uno o varios desplazamientos diarios en ellos. Es imprescindible el uso de sistemas de retención adaptados a su talla y peso, porque pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte en trayectos cortos y a velocidad reducida, que son la gran mayoría», advirtió.