Satisfacción entre los hosteleros por el lleno absoluto de la Marina

E. E. A Coruña / La Voz

A CORUÑA

El fin de semana, la nueva zona de la Marina funciona como polo de atracción.
El fin de semana, la nueva zona de la Marina funciona como polo de atracción. andrés lemos

El domingo hubo clientes que se quedaron sin comer en las terrazas pese a hacer cola

26 abr 2016 . Actualizado a las 10:19 h.

La peatonalización de la Marina ya tiene efectos sobre la economía de la zona. Al menos cuando la renovada fachada marítima se combina con los rayos de sol. El fin de semana se pudo ver en esa superficie un tráfico inusual de personas, que no de coches, y en los locales de hostelería del entorno constataron que la fórmula funciona para atraer clientes.

«Hubo muchísima gente, se notó que hizo buen tiempo y se veía a los visitantes moverse muy libres, sin los coches, ojalá vengan muchos días así», indican desde una de las terrazas más conocidas, la de la Montanera.

Desde otro establecimiento, Luchana, confirman también que durante el fin de semana el local recibió un buen número de clientes. En otro más, a unos metros del frente marítimo, en la calle Fama, repiten la misma historia. En El rincón de Fredy cuentan que durante el fin de semana, por mucho que quisieron esperar, hubo algunos clientes que no consiguieron hacerse con una mesa. Había cola para poder comer.

En otro establecimiento muy conocido de la zona, el Bocanegra, relatan también que «el mediodía del domingo fue muy completo», notando además la presencia de un buen número de clientes extranjeros.

«Hubo mucho más público de lo habitual», indica, por su parte, Antón Sáenz, al frente de Abica y de la asociación de hosteleros de la Marina. «Estamos muy contentos, hubo gente todo el día: con bicis, patinando, corriendo, familias enteras... A nivel de negocio, desde que abrimos hasta que cerramos estuvimos a tope», cuentan.

El sol y la ausencia de coches se notaron también en un parque infantil abarrotado durante todo el día y en un trasiego constante de gente también hacia la zona del Parrote.

Solo los buses, taxis y algún coche de residentes interrumpían la estampa. Eso sí, gracias a la presencia policial que en los dos accesos a la zona peatonal sigue ordenando a los coches que llegan que den la vuelta. Ayer continuaban los vehículos llegando en gran cantidad a los controles.

Trabajos pendientes

La Marina, pese a la gran afluencia de paseantes, no está completa. Le siguen faltando elementos que den sombra y ornamentación vegetal. Tampoco se han completado actuaciones previstas como el repintado de los pasos de peatones y la consolidación de la glorieta provisional situada delante de la Autoridad Portuaria. A eso hay que sumar que hay mejoras hechas, pendientes de que se permita su utilización. Por ejemplo, los contenedores subterráneos allí instalados desde hace semanas continúan precintados, como también lo está la estación de Bicicoruña, que todavía no se puede utilizar.

En la nueva fachada marítima coruñesa se echa en falta un mantenimiento más esmerado. Así, el mobiliario dañado desde hace meses sigue en su sitio sin que lo sustituyan, como las barandillas de cristal del Parrote. Además, las ya escuetas zonas verdes situadas frente a las galerías tienen la hierba alta y no se ven servicios de jardinería que se encarguen de mantenerla en condiciones. Todavía no hay fecha para la instalación de los elementos de sombra que el gobierno municipal avanzó que iba a poner para hacer ese espacio algo más amable.

El túnel convierte la Avenida do Porto en un tapón, en horas punta

Los problemas de tráfico en la vía de acceso, y sobre todo de salida, del túnel de la Marina por la Avenida do Porto, no se han resuelto. Los semáforos de la plaza de Ourense, pese a que se ha retocado la regulación, siguen creando un tapón frente a la Delegación del Gobierno que en ocasiones se prolonga hasta el propio subterráneo. Ahora se canaliza por ahí todo el tráfico que antes discurría por la Marina, un aumento de aforo que la avenida no consigue gestionar sin retenciones. Hasta diez minutos de espera hacen falta ahora para pasar del Atlántico a la plaza de Ourense, un recorrido que antes, incluso en horas punta, se hacía en 60 segundos.

La Policía impidió el paso a los taxis que entraban sin pasajeros desde los Cantones

Los taxistas mostraron ayer su malestar por las órdenes dadas por la Policía Local de no permitirles el paso de taxis sin pasajeros hacia la parada de Puerta Real. Los que ayer querían acceder debían hacerlo como todos, por el túnel del Parrote.

Desde la asociación Tele Taxi constatan que ayer llegaron a darle el alto y obligaron a desviarse a algún servicio que sí llevaba pasajeros. «Es una animalada para el sector del taxi y para los clientes», dice Manuel Sánchez Quindimil, presidente de la asociación, que se pregunta para qué se pintó entonces la parada en Puerta Real hace tan solo unas semanas, si para poder usarla tienen que dar una gran vuelta. «Siempre se dijo que se les iba a permitir el acceso a taxis y buses», comentó.

«Quiero pensar que es una decisión mal tomada», decía ayer Sánchez Quindimil, para quien cortar esa vía a los taxistas supondría «un perjuicio enorme» para los clientes, que tendrían que pagar bastante más por la vuelta que el chófer se vería obligado a dar para evitar la zona peatonal. Servicios de emergencias, buses, taxis, residentes, carga y descarga y bicicletas son, en teoría, los únicos que pueden transitar por allí.

Exceso de celo

Desde el consistorio afirman que la regulación que hay es la que se puso cuando se cerró al tráfico toda la zona -ahora peatonal- y dicen que los taxis, sin restricciones, podrán seguir pasando por la Marina. Al parecer, lo ocurrido ayer tuvo que ver con algún exceso de celo o algún malentendido, indican fuentes cercanas a Mobilidade.