Inés Rey: «Una dietista me dejó por imposible, por gorda»

La abogada, especializada en Drecho Penal y de Familia, confiesa que le hubiese gustado ser azafata de vuelo o guardia civil


Recuerda todas las fechas. «Mi primer mitin fue el 23 de mayo del 2003 en el Palacio de la Ópera ante mil personas. Tenía 20 años», destaca esta mujer que entonces iba en la lista (en los últimos puestos) del socialista Francisco Vázquez. «Nací el 11 de julio de 1982, el día de la final del Mundial. Mis amigos me llaman Wiki, por la Wikipedia. Memorizo fechas, números del DNI, matrículas de coches... Es una frikada, lo sé», comenta sonriente la abogada penalista Inés Rey García. Casada y madre de dos hijos, Roque, que en verano cumple 4, y Helena, que soplará dos velas el mes que viene. Me cuenta con pelos y señales sus dos embarazos de riesgo. «Se me cayó el mito de la maternidad, de esa experiencia hermosa, de esa unión cósmica con los hijos...», analiza Inés, que dice que lo último que oyó antes de entrar en el quirófano la última vez fue «rápido que se nos van las dos». No piensa tener más, pero reconoce que «merece todo la pena con ellos. No hay mejor Prozac que abrazarlos cuando llego a casa».

Alumna de Xulio Ferreiro

Su colegio fue el Hogar de Santa Margarita. «Me gustaba estudiar. Mi media fue de 9,42. En la carrera me relajé un poco más. Fui alumna de Xulio Ferreiro. Me cae genial, es muy buen tipo», destaca del ahora regidor. «Tiene que ser precioso ser alcalde de tu ciudad, como delegada de clase en el colegio o en la facultad, como fui yo». ¿Se postula? «Soy afiliada del PSOE desde el 2001 y no cambio. Me gusta la política y en el 2011, antes de que existiese Podemos, di un paso al frente. Fui candidata al Congreso de los Diputados y finalmente fui de número dos del Senado. Pasaron muchas cosas, no todas buenas. Ahora no me lo planteo». Desde hace una década trabaja como abogada especializada en Derecho Penal y de Familia. «Hay mucha sangre en los dos, no se diferencia tanto un divorcio que un robo con fuerza». Me cuenta una anécdota divertida. «Siempre aparenté menos edad de la que tengo y mido 1,53. En uno de mis primeros casos me tocó ir a la Fiscalía de Menores y me pidieron el DNI, me confundieron con la menor que iba a defender», recuerda esta mujer que, antes que abogada, quiso ser azafata de vuelo o guardia civil. «Me faltaron 12 centímetros».

Arroz sin guisantes

Se declara cinéfila total y lectora compulsiva. «Desde que tengo niños mucho menos, acabo de ir a ver Kung Fu Panda. Me pasé, con mucho dolor de mi corazón, al libro electrónico y ahora leo más que antes», comenta. Dice que no ve la tele. «Tan solo alguna serie como The Wire». Asegura que es «muy femenina, pero no soy muy de maquillarme y odio ir de compras. Prefiero ir de cañas a ir de tiendas». Su plato favorito es el arroz «hasta en la cabeza de un tiñoso», y no soporta los guisantes. En Facebook suele contar cosas que le pasan. «Anécdotas, no lo importante. Cuido la privacidad». Va al gimnasio y asegura que va a empezar una dieta. «Me sobran cinco kilos. Una dietista me dejó por imposible, por gorda. Me cuesta porque soy muy de tapita de callos». No soporta la hipocresía, la envidia ni la falsedad. Cree que sus principales virtudes son la tenacidad y decir lo que siente y entre sus «miles» de defectos: «La impaciencia y el carácter explosivo», se sincera Inés, que elige el jardín de San Carlos como su rincón favorito de la ciudad. «Nos llevaban mis padres de pequeños», recuerda esta coruñesa «de cuarta generación de coruñeses», presume, a la que le gusta Van Morrison. «Brown eyed girl sonó en mi boda», apunta Inés, Wiki, por la Wikipedia.

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