La abstención de PSOE y BNG y el rechazo de la Marea tumban la iniciativa del PP para fijar la tasa en septiembre
31 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Después de que el gobierno local rectificase su decisión de adelantarlo a mayo, el IBI se cobrará como siempre, entre el 15 de septiembre y el 5 de diciembre. La pregunta es ¿cuándo se pagará ese impuesto el año que viene? Y a raíz de lo votado ayer en pleno, la respuesta no la tiene nadie.
El gobierno local quiere que se pague entre junio y septiembre. El pequeño retraso de un mes desde mayo fue anunciado por el alcalde, Xulio Ferreiro, cuando confirmó que el gobierno daba marcha atrás en su plan de adelantarlo en este mismo ejercicio.
El PP, que convocó la sesión extraordinaria de ayer, plantea que se cobre como siempre, entre septiembre y diciembre, a no ser que el gobierno local someta cualquier cambio de calendario a una «consulta popular», según exigió su portavoz, Rosa Gallego.
Entre esas dos posturas están el PSOE y el BNG, que se abstuvieron en la votación de la propuesta de los conservadores, permitiendo que fuese rechazada por el voto de calidad del alcalde.
Ambos grupos abrieron la puerta a que el gobierno local cambie el calendario, pero condicionada a que esté consensuada y se dé tiempo a los ciudadanos a hacer sus previsiones y acogerse al pago fraccionado de las tasas.
Esa prevención no fue posible este año, porque el gobierno anunció el cambio de fechas cuando había terminado el plazo para acogerse al fraccionamiento.
En principio, la fecha de cobro en el 2017 la fijará el gobierno, ya que la competencia es de la concejala de Facenda, María Eugenia Vieito, pero es posible que la oposición fuerce otra rectificación si no se cumplen las exigencias planteadas en la sesión.
Un calvario para el gobierno
Ese escenario no es improbable, a la vista de lo ocurrido en las últimas semanas y en el pleno. La rectificación del gobierno era la pieza y toda la oposición intentó demostrar que el disparo mortal fue el suyo. El PP recordó que dieron marcha atrás después de que convocasen la sesión. El BNG lo atribuyó a su campaña de firmas, «a máis efectiva da historia», convocada el mismo día que el ejecutivo anunció el giro. El PSOE recordó la moción que presentó contra la medida del gobierno local, que fue aprobada junto a otra de los conservadores. El alcalde en principio aseguró que seguirían adelante, días después confirmó el viraje.
Con esos precedentes no le faltaron armas a la oposición para someter a un calvario a la Marea. La ascensión con la cruz no la arrostró el alcalde, que es el portavoz del grupo: la afrontó la titular de Facenda, que defendió el adelanto por los problemas económicos que, aseguró, encontraron al tomar posesión. Pero acabó con los papeles por el suelo y la fuerza de la voz yéndosele.
Vieito, que lleva diez meses de plenos, sufrió un chaparrón que quizá habría arrugado a un veterano. Avia Veira les reprochó «non ter á xente en conta», «non ter cintura política» y de «falta de madurez» por reaccionar «á defensiva» a las críticas a una decisión «a todas luces errada».
El socialista José Manuel García, con una primera intervención que fue elogiada hasta por ediles rivales, tachó el adelanto de «despropósito», calificó las varias rectificaciones del ejecutivo de «patochada» o les recordó la «promesa incumplida» de recurrir a la banca ética para poner «toda la deuda» en manos de una entidad que practica desahucios.
Finalmente, Rosa Gallego, le exigió en reiteradas ocasiones que «asuma responsabilidades políticas» por el contrato de limpieza que quitaba horas a las trabajadoras, «mentir» sobre la reducción de la deuda, «manipular» las negociaciones sobre los presupuestos, ser «sectaria» por decir a un vecino que participó en el pleno su militancia en el PP, y por el «desaguisado del IBI».
Vieito contestó que no tiene «tempo a mentir tantas veces nin a andar no Twitter» con el trabajo que tiene en su concejalía.
Crónica El pleno sobre el calendario fiscal del 2017