A 11 por hora en San Cristóbal

X. Gago / E. Eiroa A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

PACO RODRÍGUEZ

Los peatones adelantan a los coches en el tramo en obras de la avenida

24 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

La DGT niega ahora que se lo haya planteado, pero si fuese cierto que pensaba multar a los peatones por caminar demasiado rápido en la avenida de San Cristóbal haría su agosto. Incluso podría acusarles de adelantar por la derecha e invadir el arcén. Pero esas sanciones no le caerían a ningún Usaín Bolt, sino a cualquiera que decidiese hacer «running» o ir al trote rápido por esa vía en la que a hora punta los automóviles van a 11 kilómetros por hora.

Eso redondeando hacia arriba. La velocidad exacta fueron 10,87 por hora. Se midieron el martes a las 14.13 horas, un momento del día de circulación densa en toda la ciudad, en un turismo en perfectas condiciones. El trayecto elegido fue el tramo entre las rotondas de la Grela y Mesoiro, apenas 1,5 kilómetros plagados de obstáculos por las obras de la tercera ronda, la glorieta de Lonzas y el paso que unirá las avenidas de Glasgow y Picasso.

La marcha desde Mesoiro en dirección a la Grela no es rápida, pero a pesar de las obras la velocidad media es soportable. Apenas hicieron falta dos minutos y 45 segundos para recorrer los 1,5 kilómetros, lo que supone una respetable velocidad media de 37,5 kilómetros por hora.

Claro que al acercarse a la rotonda de la Grela ya se veía el embotellamiento que bajaba en dirección contraria. Arrancaba en la misma glorieta, bloqueando el tráfico en dos de sus carriles, y se unía a la riada de coches que emergía a paso de caracol del túnel que pasa por debajo de ella.

El regreso a Mesoiro es lento, lentísimo. Hace falta el triple de tiempo para recorrer la misma distancia a los citados 10,87 kilómetros por hora. El problema principal son las obras, pero tampoco ayuda que uno de los dos carriles de salida de la glorieta se desvíe hacia Joaquín Planells, lo que lleva a muchos conductores a cambiar de uno a otro, ni la incorporación desde el túnel. Entre unas y otras, se avanza a paso de peatón con prisas, y aún es peor en la hora punta de la tarde, cuando cientos de trabajadores intentan llegar a Alfonso Molina para regresar a sus casas. Los atascos son de cuidado.