«Cada maqueta es como un hijo»

El ingeniero coruñés es una enciclopedia andante de la aviación


La Voz

¿Se puede sentir pasión más allá de los 90? Sin duda, sí. A Eduardo Ríos (A Coruña, 1923) le brillan los ojos cuando habla de aviones; de los suyos y del resto. Este hombre, que de joven se enfrentó al mismísimo Trujillo, unos de los dictadores más crueles del siglo XX, sigue trabajando en sus maquetas y solo se entristece cuando recuerda que ofreció sus tesoros al Muncyt (Museo Nacional de Ciencia y Tecnología) y ni siquiera le contestaron. Hablamos en el ArtTCafé de A Coruña, donde los tiene expuestos.

-¿De dónde le viene esta pasión por la aviación?

-Desde niño. Cuando me amenazaban con el hombre del saco e intuía que iba a tener pesadillas, pensaba siempre en aviones para soñar con ellos.

-¿Donde se formó?

-Pues parte en Madrid y parte en San Javier. Fui profesor en la escuela de aeromodelismo de A Coruña y, mientras estaba en la mili, aceptaron mi solicitud para hacerme piloto. Me resultó muy fácil porque con el aeromodelismo se aprende mucho de aerodinámica, meteorología y otras disciplinas.

-Creo que estuvo trabajando en América.

-Sí. Primero en la República Dominicana, donde llegué a construir un velero de cuyo diseño Trujillo quiso apoderarse. Quería firmar los planos que yo había dibujado. Pero no se lo permití. Le dije que no.

-Mal asunto contrariar al dictador.

-¡Dígamelo a mí! Me tuvo 17 días incomunicado. Primero en una comisaría y luego en una cárcel. Le aseguró que pensé que no lo contaba.

-Pero aquí está, contándolo. ¿Cuántos aviones ha construido?

-Uno en América y tres aquí. Maquetas que vuelen por radiocontrol, aquí hay nueve; seis en el museo militar... Unas veinte. Todas de aviones que han marcado una época. Ahora estoy construyendo el Spirit of Saint Louis a escala 1/10.

-¿Qué va a hacer con él?

-Pues la verdad es que no lo sé. También me gustaría construir el Flyer 3 de los hermanos Wright, el primer avión a motor que consiguió volar.

-¿Qué es lo más difícil?

-Lo que más tiempo me lleva es acopiar información y hacer los cálculos, que son iguales que para un avión normal. Y dibujar los planos que, a mi edad, me cuesta un huevo.

-¿Construyó algún avión a escala real que volara?

-Sí, varios. Entre ellos el Estilete 3, que tardamos siete años en construirlo. Llegamos a hacerlo volar en Getafe y al final nos robaron los moldes.

-No ha tenido mucha suerte.

-No. En ese sentido, no.

-¿Qué avión es el que más admira?

-Todos tienen su historia y su proceso de construcción. Para mí, cada maqueta es como un hijo. Lo hay de más buen ver que otros, pero a todos les tengo mucho aprecio. Los ofrecí al Muncyt y ni siquiera se dignaron a venir a verlos. Eso me ha dolido mucho.

-¿Hace mucho que no vuela?

-Como pasajero voy todos los años a Suiza. Antes iba siempre en cabina, pero desde lo de las Torres Gemelas, no hay manera.

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