Polémica por una espina de pescado en un colegio de Carral

Toni Silva CARRAL / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

Inés Bazán, madre de la alumna, protesta contra la decisión del centro.
Inés Bazán, madre de la alumna, protesta contra la decisión del centro. CÉsar Delgado< / span>

Los padres de una alumna atragantada se quejan de que esta no hubiera sido llevada al centro de salud mientras ellos llegaban

21 nov 2014 . Actualizado a las 09:39 h.

Una alumna del colegio Vicente Otero Valcárcel de Carral sufrió un pequeño incidente en el comedor escolar el pasado miércoles. Notó cómo una espina se clavaba en su garganta y avisó al personal que atiende la instalación de la herida. La pequeña anécdota se fue inflando a medida que pasaban los minutos y el equipo directivo no localizaba a los padres. Después de que el progenitor devolviera la llamada y se enterara de lo ocurrido, avanzó que avisaría a su hijo mayor para que recogiera a la niña. Como pasaba de las tres de la tarde, el ambulatorio de Carral ya había cerrado y la alumna tuvo que ser llevada al centro de salud de Cambre, donde se le retiró la espina. Pero ayer, ya sin las prisas por las obligaciones laborales, los progenitores consideraron que el centro había actuado de manera desafortunada, al tiempo que recordaron otros episodios polémicos con sus hijos en el Otero Valcárcel. «Es normal que nos intenten localizar, pero si no lo consiguen deberían haber llevado a mi hija al centro de salud, que está a poco más de 500 metros», se quejó Inés Bazán, madre de la niña. «No tengo nada en contra de ellos, sé que mi hija estuvo bien cuidada mientras no la pudimos recoger, pero una espina en la garganta debía retirarse lo antes posible», añade.

Por su parte, Fátima Castro, quien ocupa la dirección del centro en su segundo curso, asegura que se siguieron los pasos previstos para una situación así. «Si hubiera sido algo grave habríamos llamado a una ambulancia, pero la niña estaba perfectamente, incluso siguió comiendo con normalidad, reía y jugaba». «Salvo en situaciones de urgencia, no podemos sacar a los niños del centro, y esta no era una urgencia», insiste la directora. «Hemos tenido el caso de alguna fractura en la que llamamos al momento a la ambulancia, antes incluso que a los padres», añade.

Para la madre, en cambio, es una situación en la que llueve sobre mojado. «Hace tres años mi hijo se quedó olvidado en el autobús escolar y apareció en las cocheras en A Coruña», recuerda Inés Bazán.