La furgoneta de la coca, al banquillo

alberto mahía A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

La Audiencia juzga al acusado de vender droga en su furgón, que aparcaba en la conflictiva zona de ronda de Outeiro con avenida de Finisterre

20 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

En el cruce de la ronda de Outeiro con la avenida de Finisterre se ha visto de todo. Y casi nada de lo que se vio es digno de enseñar. Lo denunciaron los vecinos durante muchos años. Y la policía no salía de ahí porque el tráfico de drogas, las peleas, los navajazos y el ruido a deshora eran el pan nuestro de cada día. Y de cada noche. Cierto que ya no es lo que era, pues han hecho mucho el Ayuntamiento, la Policía e incluso algunos hosteleros por mejorar la seguridad, pero todavía no es el edén.

De lo que pasaba por esa zona a finales del siglo pasado dan cuenta los juicios que están saliendo en los últimos meses. Y el que habrá la próxima semana en la Audiencia Provincial es el mejor ejemplo. Allí será juzgado el hombre que fue detenido en junio del 2008 como sospechoso de vender cocaína desde su furgoneta. El hombre funcionaba como lo si tuviera el camión de los helados. Estacionaba en la zona y esperaba paciente la llegada de los clientes. El que quería cocaína, se metía en el furgón y salía con la dosis previo pago de su precio. Así lo pudo comprobar, según la Fiscalía, el grupo de estupefacientes de la Policía Nacional, que en aquellas fechas dispuso un operativo en la zona y descubrió el curioso método mercantil de este supuesto traficante.

Según aparece en el escrito de calificación del Ministerio Fiscal, el procesado fue arrestado poco después de estacionar su furgoneta frente a la puerta de uno de esos pubs tan vilipendiados por los vecinos del lugar. Desde un lugar invisible para el delincuente, los agentes fueron testigos de su tejemaneje. Vieron como jóvenes de distinto pelaje entraban en la furgoneta, ocupaban el asiento del copiloto, hacían el negocio y en menos de un minuto, abandonaban el vehículo con su dosis de cocaína.

El operativo tuvo un problema. Cuando los agentes le saltaron encima, el procesado, según el fiscal, apenas tenía droga con él. Lo único que hallaron en el furgón fueron 0.09 gramos de cocaína con una pureza del 17 %. Lo que sí tenía era dinero, pues en sus bolsillos guardaba -la policía sostiene que todo procede de la venta de droga- 405 euros. Esto viene a ser un delito contra la salud pública por el que la acusación pública solicita para el procesado una pena de 4 años de prisión y una multa de 95.000 euros.

Los vecinos del entorno de la ronda de Outeiro con la avenida de Finisterre dicen estar viviendo en una zona peligrosa en la que la delincuencia se apodera de sus aceras. Sobre todo los fines de semana. Se lo achacan a la presencia en la zona de varios locales de ocio que «incumplen» el horario de cierre «y crean un estado de inseguridad en el que abundan los navajazos, las peleas y los destrozos». En respuesta, la propietaria del Flash tendió la mano a los residentes y lleva muchos meses luchando por dar seguridad a su establecimiento y velando para que no haya problemas.