Sin tren ni autobús no hay paraíso

El área metropolitana de A Coruña adolece de conexiones directas entre muchos de sus núcleos de población más importantes y algunos municipios se encuentran «aislados»

Los minibuses cubren las rutas propias de los municipios.
Los minibuses cubren las rutas propias de los municipios.

A Coruña / la voz

Cada día circulan por la comarca miles de vehículos privados. Muchos de ellos tienen como destino final la ciudad de A Coruña. Concellos como Oleiros, Arteixo y Culleredo aportan cerca de 60.000 vehículos al tráfico de la ciudad. No obstante, los flujos entre municipios del área metropolitana también concentran un alto volumen de desplazamientos, aunque más diseminados por un territorio mucho mayor. La falta de un sistema de transporte realmente eficiente y la dispersión de la población son los principales motivos de que los vecinos de la comarca sigan teniendo en el vehículo privado su primera opción para sus desplazamientos.

Para tratar de revertir esta situación, fomentar el uso del autobús y que este cobrase protagonismo frente al coche, la Xunta puso en marcha en el 2011 el Plan de Transporte Metropolitano, que reduce considerablemente el precio del billete y facilita los transbordos. Sin embargo, pocas líneas han cambiado su recorrido desde entonces. El número de pasajeros se ha incrementado no porque se mejore el servicio, sino porque se reduce el dinero que el ciudadano tiene que desembolsar, que en el caso de un viajero frecuente es una importante cantidad al año. Esto provoca que en pleno siglo XXI haya localidades como Arteixo y Culleredo, o Cambre y Carral que, pese a estar a escasos kilómetros de distancia, no están unidas directamente por medio de una línea de transporte. Los municipios obviamente sí que lo están, pero para ir de un núcleo a otro hay que coger más de un autobús. Por poner un ejemplo, un vecino de Carral que quiera ir a visitar la Feria de Cambre tiene que coger un bus que le deja en Santa María de Vigo, en un extremo del municipio de Cambre, y desde allí coger una línea circular municipal que le deja cerca de la casa consistorial. Todo este proceso le puede llevar media hora. En coche llega en diez minutos. Lo mismo sucede con muchas otras líneas que conectan núcleos importantes con parroquias del vecino sin llegar a entrar en el núcleo. Esto provoca que el área metropolitana no cuente con una red eficaz de transporte público.

Otra carencia de la que adolece la comarca es la de líneas rápidas que no realicen paradas intermedias y que hagan que los tiempos de viaje puedan ser competitivos. También está la de que los buses no puedan entrar en A Coruña más allá de la estación de autobuses o que existan fronteras entre municipios que parecen imposibles de franquear a la hora de recoger o dejar pasajeros.

Perdidos en la montaña

Peor lo tienen los municipios que no forman parte del llamado «primer anillo», que conforman los concellos de Arteixo, Culleredo, Cambre y Oleiros. Desde Irixoa, Vilarmaior, Sobrado dos Monxes o Vilasantar resulta una odisea llegar hasta la ciudad. Ya no digamos comunicar con otro de los ayuntamientos del área coruñesa, para lo que tendrían que consultar las más de cien líneas que atraviesan la comarca para estudiar los posibles transbordos que tendrían que realizar y luego mirar los horarios. Porque esa es otra. Cada línea tiene su hora de paso y son muchos los casos de personas a las que el bus más cercano les pasa casi al mismo tiempo que con el que tienen que enlazar, lo que provoca largas esperas e, incluso, perder la gratuidad del transbordo que ofrece el Plan de Transporte Metropolitano de la Xunta. El coche en estos supuestos se convierte en una herramienta de transporte indispensable y más cuando, en alguno de estos casos, tienen que salir de la comarca para tener una conexión más directa.

La alternativa del tren

El otro medio de transporte público para desplazarse por la comarca es el tren. Por capacidad a la hora de desplazar gente y por su sostenibilidad ­­-más aún si estuviese electrificado- lo convierte en un medio de transporte ideal para reducir los desplazamientos en vehículo privado. En la comarca, sin embargo, hemos asistido en los últimos años al progresivo desmantelamiento de líneas, al recorte de frecuencias y al cierre de estaciones. Alberto Díaz, portavoz de la Plataforma en Defensa do Tren, señala que la rentabilidad de este medio «no debe medirse solo con criterios económicos», también por el servicio que presta.

En la actualidad, los centros urbanos de Betanzos, Miño y Cambre están unidos por el tren que cubre el trayecto entre A Coruña y Ferrol. Cambre y Betanzos también lo están con Oza-Cesuras, Curtis y Teixeiro en la línea Coruña-Monforte. En estos trazados hay apeaderos como los de Cecebre, A Barcala, O Burgo y Perbes que ven pasar el tren sin detenerse y que podrían dar servicio a miles de personas. También se podrían habilitar paradas en lugares como Guísamo o A Barcala. La línea que une A Coruña con Santiago de Compostela es un ejemplo cercano de como mejorando el servicio crece el número de viajeros. Además, todo hace indicar que el futuro de la movilidad viene sobre raíles.

El transporte metropolitano ganó viajeros por la bajada del precio del billete

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