Los mariscadores opinan que el dragado de los lodos contaminados no será eficaz si no se retira también la arena que se acumula en la bocana
18 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.«Se fan que flúan as augas, xa está». La frase la dice a pie de ría Carmen Iglesias, que lleva toda la vida dedicada al marisqueo, pero bien podría ponerse en boca de Chelo, de María Jesús, de Rosa o de Luz, que, agachadas en la misma orilla, a pocos metros unas de otras, rastrean entre la espesa arena y el fango los cada vez más escasos frutos del mar. Para todas ellas, que llevan como mínimo veinte años doblando el lomo en la ría de O Burgo, el proyecto de dragado planteado por el Ministerio de Medio Ambiente solo será eficaz si, además de eliminar los lodos contaminados, se retira la gran cantidad de arena acumulada en la bocana de la ría, que impide que el agua se renueve y se regenere el fondo.
«A única solución era quitar esa area que hai no Materno e xa se limpaba só. O que teñen que facer é abrir o canal das Xubias», explica Rosa Seijo, que extrae almeja y berberecho desde hace 34 años. Buena parte de ese material del que ella habla procede del otro extremo de la playa de Santa Cristina, donde se ubicaba El Madrileño, desde donde el mar, temporal tras temporal, lo ha ido desplazando hasta quedar depositado en la entrada de la ría.
«Agora case non hai canal», dice Luz para explicar la cada vez más escasa cosecha de moluscos y la pérdida de riqueza en algunos puntos que, en los peores días de trabajo, constituían su «despensa» de molusco. «Aí diante [dice señalando a escasos metros de la orilla, desde el margen de Oleiros] ese dedal era o máis produtivo: metías un dedo e había un berberecho pegado ao outro». Ahora, en cambio, las mariscadoras aseguran que en ese punto lo único que ocurre es que los pies se hunden en la arena, que también se ha depositado en grandes cantidades.
Luz, que tiene permiso para mariscar desde hace treinta años, recuerda cuando trabajaban en la ría amontonados «como moscas» debido a la gran cantidad de producto que salía de O Burgo. «Aquí só, ao redor, sacabas 50 quilos de ameixa», añade esta mariscadora, quien asegura haber logrado 200 euros en una buena jornada.
Ni para pagar autónomos
De los mil carnés que daban permiso hace unos años para extraer la riqueza marisquera, la cifra se ha quedado en poco más de medio centenar, al tiempo que los ingresos han pasado de proporcionar un salario digno a «no dar para comer». Ni para comer, ni para pagar tampoco la cuota de autónomos, lo que hace pensar a algunos en la posibilidad de pasarse al furtivismo. «Yo tengo todo el año pasado sin pagar autónomos», reconoce una de las trabajadoras, que empezó a mariscar de niña.
Las cuentas no les salen, literalmente, ya que los días que trabajan, que son entre 10 y 15 al mes según las mareas, en muchos casos no logran más de 30 euros. «Eu levo 15 euros hoxe e o meu marido levará outros 15», cuenta Chelo Amado, quien reclama a los políticos que ejecuten con seriedad y definitivamente el proyecto de regeneración de la ría. «Carmiña, ¿canto tempo levan dicindo que a rexeneran?», le pregunta con escepticismo a su compañera.