La Xunta califica el derrumbe de la AG-55 de hecho puntual

S. Acosta / E. Mouzo ARTEIXO / LA VOZ

A CORUÑA

Asegura que esta caída no es comparable con las anteriores

16 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Entre accidentes y derrumbes, la AG-55 no gana para sustos. Pero a pesar de esta percepción que tiene la mayoría de los usuarios de esta vía, la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas, propietaria de la autopista a Carballo, considera todo lo contrario. Insiste en que el derrumbe del martes se debió a la caída de un árbol que arrastró material del talud mientras trabajaban operarios de la concesionaria en la limpieza de la ladera. Además, fuentes de la consellería explican que el accidente fue un hecho puntual, «que non ten nada que ver coa falta de estabilidade do noiro» y que una vez se procedió a la limpieza de la calzada, el tráfico quedó restablecido a las 17.45 horas.

Insiste el departamento que dirige Agustín Hernández que, en ningún caso, «o accidente é comparable cos acontecidos nos anos anteriores, nos que a Xunta, velando pola seguridade da autoestrada, encargou a revisión dos taludes cunha empresa especializada». También recuerda que se realizaron trabajos de estabilidad del talud, con una inversión de más de un millón de euros.

Estas aclaraciones las hace la Xunta después de que el martes algunos usuarios se quejaran de la situación de los taludes de la vía, además de las curvas: «Van a caer muchas más. Hay muchos sitios que están las piedras a punto de caer. Además, con las curvas que tiene y que la tierra no chupa el agua tienes que ir a velocidad de carretera secundaria», explicó José Manuel Feide, uno de los usuarios de la vía y que pasa a diario por esta autopista.

A pesar de que la Xunta mantiene que el derrumbe del martes nada tiene que ver con los anteriores, lo cierto es que el vial ha sufrido diversos desprendimientos en los últimos años. La primera gran caída de rocas sucedió en noviembre del 2009. El conductor de un vehículo que pasaba en ese momento salvó su vida de milagro. El siguiente se produjo el 6 de septiembre del 2010, un desprendimiento de menor envergadura. Dos años más tarde, toneladas de rocas volvieron a caer en la calzada. Y la situación se repitió esta semana.