Un mes después de la lotería de Navidad en el Forno dos Rosales: «Yo todavía no me lo creo»

Elena Silveira
Elena Silveira A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

ANGEL MANSO

La gerente del local asegura que los tres millones de euros que vendió en décimos y participaciones ha cambiado su vida y la de muchos clientes, que han podido saldar deudas o, como en su caso, plantearse adquirir una vivienda

22 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Ha pasado un mes desde que la lotería de Navidad convirtió la panadería-cafetería Forno dos Rosales, en A Coruña, en epicentro de abrazos, lágrimas y ríos de champán descorchado. Treinta días después, la vorágine empieza a asentarse, pero la alegría del premio sigue muy presente en la vida de Elianis López Rodríguez, la responsable de este local, así como en la de muchos de sus clientes.

«Yo todavía no me lo creo, porque para mí no fue una casualidad», explica. Tras el sorteo, las emociones se mezclaron con una responsabilidad con la que no contaba, ya que tuvo que ayudar a gestionar el cobro de las participaciones. De hecho, Elianis custodiaba los décimos del 90693 y tuvo que acompañar personalmente al banco a cada una de las personas que había comprado una parte del tercer premio. «Eso fue lo que más me preocupó y lo que hizo que no pudiese concentrarme bien en el negocio», explica.

Los días posteriores al 22 de diciembre fueron intensos. «Muy, muy intensos. Apenas pude descansar», recuerda. Aun así, con el paso de las semanas, la situación se ha ido normalizando. «Todo el mundo ha podido cobrar ya sus participaciones», señala con calma, aunque todavía quedan dos sin reclamar. «Espero que de aquí a marzo aparezcan sus dueños».

Un negocio que no deja de crecer

Cuando Elianis se hizo cargo del local, hace apenas medio año, el trabajo ya era constante. Los clientes coinciden en que el Forno dos Rosales no atravesaba su mejor momento antes de su llegada y que su incorporación marcó un punto de inflexión. Pero tras la Lotería, el cambio ha sido radical. «Ha sido un auténtico bum. No damos abasto y he tenido que contratar a más personal», confirma. El premio no solo trajo notoriedad, sino también un flujo constante de nuevos clientes y de vecinos que siguen acercándose, incluso semanas después, para felicitarla o compartir su historia.

Alegrías compartidas… y alguna desconfianza

En este mes, Elianis ha vivido anécdotas de todo tipo. «Positivas y negativas, hay de todo», resume. Entre las primeras, guarda con especial cariño los mensajes de agradecimiento. «Una persona que compró participaciones me decía día sí, día no: “Gracias, Eli, me has dado un buen regalo de cumpleaños y de Navidad”». Le han regalado bombones, la entrada a un spa, una botella Red Label etiqueta negra, un ramo de flores... Pero lo que más le satisface es saber que muchos de sus clientes pudieron saldar deudas o aliviar situaciones económicas complicadas. «Fue una alegría inesperada que arregló problemas financieros serios», comenta.

La sobrecarga de trabajo la obligó a cerrar un par de días después del sorteo, lo que dio pie a rumores. «Muchos me escribían preguntando si era verdad que me había vuelto a Cuba, si me había marchado o si había huido con los décimos… siempre hay quien piensa mal», relata con sinceridad. Lo que en realidad ocurrió es que necesitaba un descanso y gestionar el golpe de suerte. Que, por cierto, se repitió, aunque en menor medida, en el sorteo del Niño. «Compré más décimos para el 5 de enero, y no me duraron ni 24 horas. La gente venía a comprarlo pensando que iba a tocar otra vez», recuerda. Aunque eso no ocurrió, sí les volvió a sonreír la suerte de soslayo: tocó la devolución. «Me enteré cuando la gente comenzó a llamarme y a decirme que conmigo nunca perdían... Fue una frase muy repetida esos días de mis clientes. También que iban a estar más cerca de mi para ver si se les pegaba algo de mi buena energía», comenta con alegría. 

Mirar al futuro con calma

Elianis también resultó premiada en la lotería de Navidad. Se quedó con tres décimos de ese tercer premio, lo que le supuso 150.000 euros. Tal y como adelantó el mismo 22 de diciembre, su principal objetivo sigue siendo comprarse una casa. «Mi pareja y yo ya hemos estado mirando, viendo diferentes opciones, pero todavía no lo hemos decidido. No hay prisa», explica.

A más largo plazo, no descarta ampliar su proyecto empresarial. «El día de mañana, mi objetivo es poder abrir otro Forno dos Rosales», señala. Ideas no le faltan, pero ahora prefiere pensar «con tranquilidad, con calma», en los próximos pasos que va a dar y disfrutar de este momento tan dulce. A punto de cumplir 30 años el próximo mes de abril —nueve de ellos vividos en España y los dos últimos recién casada—, Elianis continúa al frente del negocio, «al pie del cañón», como dice ella misma. Porque la Lotería le cambió muchas cosas, pero no su manera de afrontar el trabajo ni su vínculo con el barrio, donde aquel número, el 90693, dejó algo más que dinero: dejó historias que todavía hoy se siguen compartiendo.