La artista arteixana Iria do Castelo ha recibido una beca del MAC para desarrollar una escultura que interactúe con el público
11 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Alejada de su casa en el campo de Culleredo y de su mascota preferida, un burro llamado Lucas, Iria do Castelo ha cambiado su estudio por el MAC, el Museo de Arte Contemporáneo de Unión Fenosa. En octubre recibió una beca para desarrollar un proyecto que supone todo un desafío para esta vecina de Arteixo que vive por y para el arte. «Se trata de una escultura de gran formato hecha con una pasta de papel y lo que se pretende es que interactúe con el espectador a través de un sistema electrónico programado con ordenador y que generará emociones», explica mientras reconoce que la parte tecnológica le supone un gran esfuerzo: «Ahí, estoy peleándome. Ya estoy en la recta final y este mes ya estará finalizado, aunque no hay plazos y lo que importa es que quede bien», dice.
Do Castelo no duda en crear un mundo de fantasía en sus obras inspirado en cuentos infantiles como los protagonistas de Alicia en el país de las maravillas. Son su fuente de inspiración: «Me acerqué a la figuración porque es algo muy actual y pasa por un buen momento pero también me apasionan los objetos extraños de anticuario, muchos de ellos vintage. Y la literatura clásica del siglo XIX, los libros fetiche, la época victoriana y los grabados y la cartografía», explica.
A través de su página web se puede ver algunos de sus diseños: «Hay objetos, camisetas, tazas, cojines que están a la venta y que están destinados a gente joven que no puede hacerse con una obra original», asegura. Y es que como bien explica, «no son buenos tiempos para el arte y quien diga lo contrario, miente».
En galerías nacionales
«Suelo trabajar en galerías de distintas ciudades españolas como Oviedo, Gijón, Santiago, Zaragoza, Barcelona, que son las que se mueven mi obra original mientras que online comercializo otros tipo de productos», asegura.
Iria trata de ponerse al día con publicaciones y acudiendo a exposiciones y todo tipo de eventos artísticos pero siempre guarda tiempo para estar en su estudio en Culleredo, que no es otra cosa que refugio: «Está en el campo. Rodeada de bosque y del paisaje típico gallego», dice.