Euforia inmoral

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

A CORUÑA

06 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Si tuviéramos que dejarnos llevar por el triunfalismo que han exhibido el Gobierno y la amplia panoplia de medios y tertulianos afines, Rajoy sería una especie de demiurgo que va camino de obrar el nuevo milagro económico español que asombrará al mundo, como ya ha anunciado Montoro, y cuya primera estación sería la recuperación. La caída sin precedentes del paro registrado en diciembre y la bajada de la prima de riesgo por debajo de los 200 puntos lo avalarían. Son dos datos positivos que, sin embargo, hay que analizar. En primer lugar, no debe perderse la perspectiva: después de dos años de legislatura hay 630.000 parados más y casi un millón de trabajadores menos. Un balance demoledor tras una reforma laboral que ha servido para despedir barato y devaluar los salarios. Aparte de que la mejoría de diciembre se basa en contratos temporales, a tiempo parcial, precarios y miserablemente remunerados. Aun así, hubo 85.000 afiliados menos a la Seguridad Social en el 2013. Aunque este año se cree empleo neto, el paro seguirá siendo «insoportable» e «inasumible», como decía el hoy presidente en tiempos de Zapatero. Por otro lado, apuntar la bajada de la prima de riesgo a Rajoy raya el ridículo. No solo se ha desplomado en España, sino también en Portugal, Irlanda, Italia o Grecia, el Estado fallido de la UE. La clave fue, por encima de todo, la intervención de Draghi defendiendo el euro, y ahora la voracidad insaciable de los inversores que buscan mayores rentabilidades en países ya convenientemente depauperados. La euforia o la complacencia con una situación catastrófica que provoca sufrimiento y desesperación en gran parte de la población es inmoral.