Los trabajos en la iglesia de Vilaboa finalizarán este año

María Vidal Míguez
maría vidal CULLEREDO / LA VOZ

A CORUÑA

PACO RODRÍGUEZ

Se están arreglando las zonas donde han aparecido fragmentos de óxido

24 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace unas semanas que se han retomado los trabajos en la iglesia de Vilaboa, después de que las obras en el torreón dejaran al descubierto otras deficiencias en la fachada. Así, a la vez que se desmontó el andamio de la torre, se colocó en el resto del inmueble donde desde hace semanas se están reparando los desperfectos de las cornisas. Desde Reni, la empresa encargada de las actuaciones, aseguran que en ningún momento se va a cerrar la iglesia al culto y que la previsión es finalizar las tareas antes de que termine el 2013, aunque todo dependerá de la climatología. Así que el tiempo será el mayor aliado, ya que como explica José Gil, responsable de los trabajos, hay productos que no se pueden aplicar con temperaturas inferiores a los cinco grados. «La torre ya está completamente lista, además de las reparaciones pertinentes se ha pintado de color gris las cornisas y un tejadillo final y de blanco el resto», explica José Gil.

Obras de mayor calado

Esta segunda fase incluye además de la reparación de los desperfectos de las cornisas, que están a dos alturas, el picado y saneado de las zonas donde se han localizado fragmentos de óxido, la aplicación de un puente de unión para proteger las armaduras y evitar que avance la corrosión. Además se aplicará un mortero isotópico con el fin de recubrir las zonas donde falta hormigón, así como un inhibidor de corrosión y una pintura especial.

Estos trabajos fueron encargados por el Arzobispado, propietario del edificio, a raíz del documento donde la empresa a la que se le encargaron las primeras actuaciones plasmó sus conclusiones tras realizar varias exploraciones. La alarma saltó con las obras del torreón, que pusieron de manifiesto la necesidad de abordar obras de mayor calado. Esta revisión «profunda» destapó que parte de algunas zonas estructurales de la fachada estaban afectadas por la corrosión de óxido. «Hay zonas que presentan esta patología, sobre todo la cara oeste, que está más expuesta a las condiciones climatológicas como el viento, y esto provocó la corrosión de la armadura, que es de hormigón armado», explicó Gil hace una semanas.

Hubo algunas quejas, entre ellas las del párroco, por la demora de los trabajos que se paralizaron durante casi seis meses mientras se realizaba el informe, pero parece que si no es este año los trabajos concluirán en los primeros días del 2014.