Cambre se queda sin feria por primera vez en su historia

María Vidal Míguez
maría vidal CAMBRE / LA VOZ

A CORUÑA

EDUARDO PEREZ

Los vendedores ambulantes dieron plantón en señal de protesta por una ordenanza que consideran abusiva

21 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

No hubo feria, pero el tráfico era similar al de cualquier otro domingo de mes. Aparcar ayer en Cambre estaba más que complicado, y todo para nada, porque a las doce de la mañana el campo de la fiesta parecía más un concentración de vendedores que una mercado dominical. Desde primera hora comenzaron a llegar a la explanada, sin embargo, fueron pocos los que llegaron a montar los puestos -entre 5 y 10- y otros tantos los que tenían intención de hacerlo pero no los llegaron a montar por las presiones de otros compañeros, según señalaron desde el Concello.

Ya lo habían anunciado, pero ayer se comprobó que no era un farol. Por primera vez en la historia, la feria de Cambre no se celebró. Los vendedores ambulantes dicen que se vieron obligados a tomar esta medida como protesta por una ordenanza que consideran abusiva. «La distribución de los sitios es un problema muy grande, hay puestos que tienen un ancho de dos metros y que no le entra la tarima, o cortamos los hierros o no hay nada que hacer, los pasos tienen que quedar libres por si hay una emergencia y ahora mismo solo quedaba una salida, hay puestos que tienen que esperar que salgan todos para empezar a montar...», explicó Juan Meijide, presidente de la Asociación Galega de Vendedores Ambulantes.

El portavoz del colectivo señala que llevan meses reuniéndose con el Concello, sin embargo, «nuestras necesidades no se han entendido». Aún así tiende la mano para llegar a un acuerdo: «Nos podemos meter con calzador este plano que nos han impuesto, que es más sencillo que crear otro, y si atienden nuestras alegaciones nos vamos a intentar adaptar». Pero además de que se acepten algunas de sus alegaciones, exigen que se rebajen las tasas que a partir de ahora deberán abonar cada día de feria. «Aquí es de 0,76, y en ayuntamientos como Carral y Órdenes aprobadas en 2012 y 2013 pagan como mucho 0,25». En este punto parece que el acuerdo está próximo.

La mañana continuó un tanto fuera de lo normal. Juan Ferreiro, el panadero, se vio obligado a repartir el pan entre los asistentes, lo que le hizo perder unos 600 euros. Muchos de los comercios y negocios de la localidad no abrieron en señal de solidaridad y se repartieron 400 folletos para explicar los motivos del plantón. «Somos los primeros perjudicados con medidas como esta, pero aquí se ve la unión que hay entre nosotros», dice Meijide. De momento, la feria del día 2 está en el aire.