El que durante dos décadas fue director de la Sinfónica de Galicia dirigió anoche por primera vez a su nueva formación, la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid. Y lo hizo con un guiño a nuestra ciudad porque la primera pieza que sonó en el Auditorio Nacional de Música fue la Impresión nocturna, del compositor coruñés Andrés Gaos. «Es un pequeño homenaje a Galicia desde Madrid. Estoy muy ilusionado en esta nueva etapa y los músicos también», me comenta el maestro poco antes de subirse al escenario. Víctor Pablo Pérez, que mantiene abierta su casa coruñesa, estará el mes que viene en el Palacio de la Ópera. El 22 de noviembre dirigirá a la que fue su orquesta por espacio de veinte años. Significará el reencuentro musical con el pasado reciente.
Alma Negra y Gaioso
Un local que abrió el 17 de julio, Alma Negra, en la calle de la Barrera, se alzó con el premio Picadillo a la tapa creativa por su cremoso de aguacate con langostinos, crujiente de maíz y espuma de limón. «Estamos muy contentos. Apostamos por la cocina de siempre pero con toques innovadores», comenta Javier Canosa desde este negocio familiar en el que cuentan con Sebastián Fernández Barral al mando de los fogones. En el apartado de tapa tradicional se impuso la tortilla de mejillones que elaboró Carlos Gaioso en su taberna de la plaza de España, un profesional que ya obtuvo premios en anteriores ediciones. El jurado concedió una mención especial a La Mercería por su irlandés de hongos y castañas. Cuando termine el recuento de papeletas se dará a conocer el galardón que otorga el público.
Emoción en los Mallos
En el centro cívico de los Mallos se conmemoró el Día Internacional de las Persona Mayores y la protagonista fue Antonia Martínez Vidal, que el domingo cumplirá 79 años. En su vida hay dos constantes, el esfuerzo y la sonrisa. Natural de Castiñeiras, Ribeira, trabajó en una fábrica de conservas, de redera y en A Coruña, en donde se estableció hace 44 años, en una empresa de servicios de limpieza. Dejó el trabajo cuando su marido enfermó y estuvo con él los últimos quince años de su vida. Una vida sacrificada, pero los que la conocen dicen de ella que es «jovial y positiva». Es usuaria del centro cívico, donde practica pilates, gimnasia y acude a todos los actos, proyecciones, conferencias o salidas culturales. «Desde que vengo se me quitaron diez años de encima», asegura. Por lo tanto hay razones más que suficientes para el homenaje que le tributaron ayer, en el que se vivieron momentos muy emotivos, en especial cuando leyeron la carta de una nieta que vive en Barcelona. Sí, porque además de todo lo que trabajó en su vida también fue cuidadora de los dos nietos, en especial de Tania, para la que es una segunda madre. «Es un ejemplo a imitar», comentaron ayer. La asociación de comerciantes Distrito Mallos le hizo entrega de la insignia de oro.