El Circo de Artesanos celebra 166 años premiando a sus socios más fieles
20 mar 2013 . Actualizado a las 07:02 h.El Circo de Artesanos sopló ayer las velas de su 166.º cumpleaños como lo que es, la institución con más solera de la ciudad. Su presidente, Alfredo Rodríguez, fue el encargado de encabezar un acto conmemorativo acompañado de la junta directiva de la sociedad.
Así, la sede del Circo de Artesanos, ubicada en el número 36 de la calle de San Andrés, se convirtió en escenario de una emotiva entrega de insignias a dos veteranos que también cumplieron años como socios. Los galardonados, Javier Malde y Enrique Fernández, fueron premiados por sus 25 años ininterrumpidos como integrantes de la institución. Si bien Enrique Fernández no pudo acudir al acto conmemorativo, sí lo hizo Javier Malde.
Veterano joven
Curiosamente Javier es uno de los socios ininterrumpidos más antiguos del Circo de Artesanos, pero también uno de los más jóvenes. El afiliado, de 58 años de edad, es una de esas excepciones que dan empuje a una entidad que necesita sustento. Como el mismo Javier afirma, «el Circo lleva aguantando como puede desde hace ya bastantes años».
El mismo homenajeado reconoce que «no soy un socio que haya participado en exceso, pero he decidido mantenerme en el tiempo para apoyar esta institución». Con alegría, recuerda que en realidad se afilió al Circo de Artesanos para estudiar unas oposiciones. Si bien Malde señala que «antes había más gente estudiando», no recuerda que la entidad haya cambiado demasiado desde entonces. En lo que sí nota una marcada diferencia este galardonado es en el número de socios. «Hay menos ahora que antes, se apuntaba más gente», apunta nostálgico Javier. Y es que la junta directiva señaló que el Circo de Artesanos cuenta con 170 socios aproximadamente.
Actividades
No son pocas las actividades que la institución organiza para sus socios. Bailes de salón, clases de sevillanas e incluso de inglés son algunas de las iniciativas que lleva a cabo el Circo y que hace las delicias de todos sus miembros. Son este tipo de acciones las que logran que esta asociación continúe siendo un centro de instrucción y recreo. Destacan sus actividades formativas, entre las que se encuentran disciplinas como la pintura y la música. Todo ello sin dejar de lado las iniciativas solidarias y las recreativas, con sus tradicionales torneos de ajedrez y de villar.
La entrega de insignias, que tuvo lugar a la una de la tarde, concluyó con un vino y unos pinchos para todos los asistentes a la misma. Por la tarde, a partir de las ocho, el Circo de Artesanos ofreció un concierto con música en vivo. El encargado de amenizar la velada fue José Manuel Cebral, con un espectáculo titulado Historias de otros.
La mañana también fue movida para la asociación. A las once de la mañana se ofició una misa en la iglesia castrense de San Andrés, en honor a todos los socios y empleados fallecidos a lo largo de la vida de la entidad. Una hora más tarde, la junta directiva del Circo de Artesanos realizó una visita a la de la Cocina Económica.
La de ayer fue una jornada repleta de reconocimientos a todos aquellos que han hecho y siguen haciendo posible que el Circo de Artesanos exista. Un lugar donde, generación tras generación, se ha ido instruyendo y entreteniendo a partes iguales. Un ágora, un punto de encuentro. Pero, sobre todo, un grupo de personas que no se rinden.