Un televisor originó las llamas en la vivienda, en la milla de oro de Oleiros
23 nov 2012 . Actualizado a las 11:44 h.Hace algo más de un mes, los habitantes del número 54 de la avenida del Che Guevara fueron noticia porque llevaban más de seis meses viviendo como okupas en una de las casas situadas en la milla de oro de Oleiros. El protagonista del reportaje - un polaco que se hacía llamar Horacy- denunció que le habían robado el pasaporte y que tuvo que reunir 75 euros para poder ir a Madrid, a la Embajada de su país, con el fin de que le remitiesen un nuevo documento oficial.
Parece que el infortunio no le ha abandonado. Ni a él ni a su pareja, ya que vuelven a ser noticia por un incendio en la vivienda que ocupan y que les provocó a ambos quemaduras de primer y segundo grado. Horacy se quemó las manos, al tratar de sofocar las llamas que se originaron en un televisor. Y su pareja se quemó la cara. Los dos fueron trasladados en ambulancia al centro de salud de Perillo para tratar las heridas.
El incendio se produjo sobre las 15.30 horas y hasta el lugar se desplazó una patrulla del servicio municipal de emergencias de Oleiros. Cuando llegaron, las llamas ya habían sido sofocadas por los okupas. Y quedaban restos de enseres quemados en la vivienda. Ni la estructura del inmueble ni las habitaciones resultaron dañadas.
Desde las pasadas Navidades
Uno de sus compañeros de piso explicó que ocuparon la casa las pasadas Navidades. Enrique, como se hace llamar, dijo que lleva tiempo en paro y que estuvo viviendo en un coche. Pero el infortunio también quiso cebarse con él. Le robaron el techo móvil en el que vivía y tuvo que buscarse la vida. Ahora dice que vive bien, dentro de sus posibilidades, de la chatarra principalmente y del cobre. Y que los heridos también se dedican a lo mismo. Residían antes en la nacional VI, pero desde hace unos meses se habían cambiado a este nuevo inmueble.
Sin luz ni calefacción
A pesar de que la casa lleva abandonada varios años, la vivienda no presenta un estado ruinoso. No pagan alquiler, pero a cambio no tienen luz ni calefacción y el agua la sacan del pozo que tienen en el patio trasero. Lo que peor llevan es tener que calentar el agua para poder asearse, pero al menos pueden dormir bajo techo. En total son tres los que viven en este rincón de la milla de oro del municipio, al lado de chalés de lujo. Y otro que utiliza la planta baja como almacén de chatarra.
El inmueble ya sufrió los ataques de vándalos y expoliadores que dejaron la estancia bajo mínimos.