Vecinos de los núcleos de Nostián y Borroa, que limitan con la refinería, se quedaron sitiados durante el incendio
15 oct 2012 . Actualizado a las 06:00 h.Los núcleos de Nostián y Borroa lindan con el perímetro de la refinería de Repsol en A Coruña. Sus casas están tan cerca del complejo que sorprende ver la tranquilidad con la que viven los vecinos. Pero cuando se producen episodios como el del pasado miércoles, los nervios saltan. Sobre todo, si ven que la policía cortó al tráfico, y por medidas de seguridad, los principales accesos a estos núcleos: «Es un atraco a mano armada. El miércoles no tuvimos escapatoria. Lo que tengo claro es que si arde todo, nosotros hubiéramos sido los primeros en morir. La única opción que nos quedaba era escapar a pie hacia el monte», explicó Juan José Martínez, vecino de Nostián y cuya casa se encuentra a escaso cien metros de la refinería.
Martínez aclara que cuando se produjo el incendio, escuchó un estruendo pero no le dio importancia porque asegura que es algo a lo que los vecinos de la zona ya están acostumbrados: «Menos mal que el humo se fue hacia el otro lado porque decían que era tóxico», explicó.
Su vecina y presidenta de la asociación de vecinos de Nostián, Luisa Barbeito, explicó que hace años que se ha reclamado una salida de emergencia para el núcleo: «Hay un camino que lleva hasta la carretera de Bens. Solo tendrían que asfaltar unos 500 metros para comunicar Nostián con esta carretera y esto nos daría una salida. Repsol está dispuesto a hacerlo pero necesitan autorización del ayuntamiento», dijo.
Historial
El incendio ocurrido el pasado miércoles en la refinería Repsol de A Coruña se saldó sin ningún trabajador herido. Pero en los últimos diez años se han registrado cinco accidentes graves, con un muerto y nueve empleados heridos. El último accidente se produjo el 23 de abril de este año cuando un operario de 38 años de una empresa contratista de la refinería se cayó desde una altura de 20 metros.
El anterior accidente, que todavía está en el recuerdo de muchos coruñeses, ocurrió el 15 de abril del 2010 al producirse una deflagración en la planta de coque. Falleció un operario como consecuencia de las quemaduras que sufrió y otro resultó herido muy grave, también por quemaduras en el 70 % de su cuerpo. Abril suele ser un mes negro para la planta de la refinería, ya que también el 15 de abril pero del 2007 dos operarios resultaron heridos al explosionar una de las plantas de coque. Tres días antes, un trabajador de la refinería tuvo que ser hospitalizado en estado grave por quemaduras. Y también en el mes de abril, pero del año 2003, otros cuatro trabajadores ingresaron en la unidad de quemados del Chuac.