Lo vieron solo de la cintura para abajo. El resto del cuerpo lo tenía en el interior de una casa abandonada en Arteixo. El hombre había hecho un agujero en la pared y tal fue el estruendo que armó que despertó a un vecino. Bajó a la calle y se encontró con la estampa. Con la mitad de un individuo intentando acceder a un edificio. Llamó a las autoridades y cuando estas llegaron el butronero ya se había fugado. Ocurrió a las tres de la madrugada en el número 113 de la avenida de Finisterre.
La Policía Local y la Guardia civil solo tardaron un minuto. Pero fue imposible dar con el ratero. Llegaron incluso a ir los bomberos para proporcionar a los agentes una escalera que alcanzase la ventana del primer piso, por si en el interior se escondía el hombre. Nada de nada.
¿Porqué se molestó un delincuente en hacer un butrón en un edificio abandonado? Al parecer, no estaba tan abandonado. En uno de sus garajes se guarda herramienta de obra y puede que eso haya sido lo que animó al ladrón. Las autoridades tampoco descartan que se trate, simplemente, de un okupa que lo único que quería era hacerse con un lugar en el que vivir. Y no podía entrar de otra forma que haciendo un butrón, pues el propietario del inmueble se había visto obligado a tapiar puertas y ventanas del bajo después de descubrir hace tres meses a un grupo de ocupantes. En cuanto al vecino que alertó, solo comentó que escuchó ruidos y el perro lo avisó.