Los técnicos han retirado la vegetación de una nueva ladera, situada en el kilómetro 15 de la autopista
09 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Operarios de Autoestradas de Galicia procedieron ayer a la retirada de la vegetación de otro de los taludes de la AG-55, con el fin de estudiar el estado de otra de las laderas de la autopista. Concretamente, la que está situada en el kilómetro 15 y que no ha protagonizado ningún incidente desde que se produjo el primer derrumbe en esta autopista -el 25 de noviembre del 2009-. La Xunta se ha mostrado firme en evitar que vuelva a suceder algún derrumbe más, así que después del último episodio en el que volvieron a caer piedras -el tercero en tres años- ha conminado a la concesionaria de la autopista a que revise exhaustivamente todas las laderas susceptibles de presentar algún problema. Es decir, aquellas que «por sus características y verticalidad» puedan suponer algún riesgo para los usuarios.
Según indicó el Gobierno gallego, la inspección de los taludes peligrosos se prolongará durante todo el mes de octubre y explican que será necesario cortar el carril que quede afectado por los trabajos.
También explicaron que en los trabajos de inspección de los taludes participará un geólogo, que comprobará la estructura de las laderas. Se trata del mismo técnico que esta misma semana ofrecerá sus conclusiones sobre la situación de la ladera que sufrió un desprendimiento el pasado 25 de septiembre. Asimismo, la consellería que dirige Agustín Hernández explicó que eliminará la vegetación de estas laderas con el fin de facilitar las labores de inspección.
De los tres derrumbes que se han producido en los últimos tres años en la autopista a Carballo, dos de ellos han podido acabar en desgracia. El del 25 de noviembre del 2009 estuvo a punto de sepultar entre toneladas de rocas un vehículo que pasaba por el lugar en el momento del desplome. De hecho, las piedras lo trasladaron a la mediana de la autopista, tras caer una montaña de rocas en los dos carriles de la vía. Alejandro García Anjeriz tenía 25 años cuando sufrió el accidente y todavía hoy en día le cuesta creer que haya podido salir indemne de él.
Un año después, en septiembre del 2010, hubo un nuevo desprendimiento de menor envergadura. El último sucedió hace unas semanas, concretamente, el 25 de septiembre. El derrumbe se produjo pasadas las cuatro de la madrugada, pero a pesar de la hora en que tuvo lugar se vieron afectados cuatro vehículos, según indicó un particular al 112.