Hasta nueve jóvenes intentaron hacerse pasar por su novia para poder ver de cerca al actor
03 ago 2012 . Actualizado a las 12:33 h.En A Coruña no se recuerda nada igual en los últimos diez años. Que un pregonero consiga reunir a más de 20.000 personas es algo de lo que solo puede presumir hasta ahora Mario Casas. El actor de los Mallos no solo congregó a una multitud en María Pita, sino que enloqueció a jóvenes, y no tan jóvenes, algunas incluso hasta enfermar. Cinco jóvenes de entre 13 y 22 años tuvieron que ser atendidas por los efectivos de la Cruz Roja situados en la plaza de María Pita.
El actor llegó al palacio municipal alrededor de las ocho y media de la tarde, y desde ese momento se desató la histeria entre las miles de jóvenes que esperaban para ver de cerca a su ídolo. Casas llegó arropado por sus padres, Heidi y Ramón, y de sus tres hermanos, Sheila, Christian y Óscar. También había varios amigos en el grupo que lo acompañaba, y es que parece que el actor va a disfrutar de unos días de vacaciones en la costa gallega practicando una de sus aficiones.
Hasta que se asomó al balcón, el protagonista de Tengo ganas de ti permaneció en una de las estancias municipales acompañado de su familia y amigos después de recorrer el Ayuntamiento con el alcalde, Carlos Negreira. Lo poco que traspasaba de esa puerta apuntaba a que el coruñés estaba un poco nervioso ante el reto que tenía por delante. Pero quienes realmente tenían los nervios a flor de piel era las fans que esperaban en la plaza, y que gritaban cada vez que la puerta del balcón parecía entreabrirse.
La escena se repetía en los pasillos del palacio municipal, a donde consiguieron acceder medio centenar de jóvenes, además de los medios de comunicación y políticos. Carmen Hervada, Rosa Gallego, Nieves Vázquez, Yoya Neira, Luisa Cid, Juan de Dios Ruano, Diego Calvo, Beatriz Mato, Carlos Calvelo, Miguel Lorenzo o Ana Fernández tampoco quisieron perder la ocasión de ver al actor de moda.
Antes de salir al balcón, pidió un poco de agua, quizás para aclarar la voz. Y al filo de las diez de la noche, llegó el momento de presentarse ante el público coruñés. Lo hizo en gallego, porque como él mismo reconocería más tarde, sigue a rajatabla las tradiciones gallegas, sobre todo la de hablar y la de comer. Descubrió algunos secretos sobre su vida, repasó otros, en un pregón llenó de referencias a sus fans, que lo interrumpían a gritos constantemente, y también al cine español.
Sin su novia
A escasos metros del actor en el balcón central del Ayuntamiento también se encontraba su madre, «que marcó mis orígenes», dijo, y que le ha creado desde pequeño lazos irrompibles con su ciudad natal, donde reside gran parte de su familia. Ayer estaban todos, sus padres, sus tres hermanos, sus abuelos por ambas partes, tíos y primos. La única que faltaba era su novia, la actriz María Valverde. Pero para suplirla ya estaban sus seguidoras. Hasta nueve jóvenes se hicieron pasar por su pareja para conseguir estar cerca de Mario. Las fans se lo pusieron difícil a los agentes que tuvieron que sacar al actor por la puerta de atrás en un vehículo de la Cruz Roja, mientras dos coches con los cristales tintados simulaban la salida por delante. De película.