Numerosos foráneos han encontrado su lugar de refugio en este concello
20 may 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Mucho se deben torcer las agendas de la Xunta para que Irixoa no despida el año con un plan xeral en vigor. Será un hito histórico para un Concello que vive en un alto porcentaje del sector primario. A partir de que el PXOM se incorpore al marco legislativo local, la iniciativa empresarial tendrá la posibilidad de fijar industria en este propio municipio, concretamente en un espacio de cerca de ochenta mil metros cuadrados ubicados junto a la vía hacia Aranga y Montesalgueiro. Pero esa concentración industrial que la crisis impedirá a corto plazo no emborronará el perfil de municipio tranquilo que descansa sobre Irixoa. Con el paso de los años este pequeño concello ha incorporado entre sus residentes personas de Estados Unidos, Inglaterra o también catalanes sin ningún vínculo familiar con la zona.
La economía de Irixoa gira alrededor de tres pilares: agricultura, ganadería y madera. En este último caso hay empresas con hasta una decena de empleados en un territorio rico en recursos forestales. Las cooperativas también salpican algunas parroquias si bien el minifundio es el sistema que domina años después de ejecutarse la concentración parcelaria. La población de Irixoa se reparte entre 117 núcleos de población, pero solo dos superan los cincuenta habitantes, el que rodea la casa consistorial y el de Viñas.
Saneamiento pendiente
Un municipio tranquilo se identifica generalmente con un territorio de población dispersa, lo que implica una retahíla de problemas adheridos a esta situación como son el saneamiento, el alcantarillado o las comunicaciones. Así, en Irixoa aún falta más de la mitad de las necesidades de saneamiento, si bien en breve se dará un impulso importante con 600.000 euros del Plan Mandeo para invertir en la parroquia de Churío. Actualmente la red de agua ronda los setenta kilómetros y, según el equipo de gobierno, solo faltan siete por ejecutar.
El turismo no equivale en este caso a riqueza económica. La ruta das Pías o las mámoas de San Antón son un patrimonio desconocido en buena parte de la comarca algo que se puede subsanar con la oferta conjunta con otros ayuntamientos limítrofes. Irixoa comienza a compartir servicios con Monfero y Aranga, y la crisis obligará a trabajar cada vez más de forma colectiva.