1 Un vecino de la zona centro, casi con lágrimas en los ojos, dice: «Para mí es una pérdida muy grande después de muchos años comprando allí la prensa, siempre atendidos con gran educación...». Se refiere al cierre de un establecimiento de siempre, la librería-quiosco Dans en la calle Compostela 3. A Coruña no solo pierde otro trocito de historia comercial, sino parte de su paisaje urbano porque sus escaparates-ventana forman parte del mismo. ¿No habrá forma de evitar que desaparezcan? «Cerramos porque nos jubilamos. Hoy es nuestro último día», me contó el lunes por la tarde Matilde Rivera, la mujer de Aurelio Ruiz Dans, actual propietario e hijo de Blanca Dans, que fundó el negocio «no sabemos con exactitud, pero seguro que hace más de cincuenta años», comenta. Con el cierre de esta librería, situada al lado de lo que fue el inolvidable Casa Enrique, se puede decir que en la céntrica zona ya no queda nada antiguo. «Es verdad, y con los tiempos que corren menos», apunta Matilde mientras unos clientes se interesan por un libro, ajenos a que están entrando en un quiosco histórico que apura sus últimos minutos de vida. «Supongo que será otro peaje del progreso», reflexiona el vecino del que les hablaba al principio. «¡Cierra! Qué disgusto se va a llevar mi mujer porque siempre que pasamos por aquí dice que en esta librería es donde le compraban los cuentos cuando era pequeña», comenta antes de emprender la marcha hacia la zona de la Fnac.
Primeros salmones
2 Más emoción hubo ayer en el coto de Chelo que en las semifinales de la Champions. Como cada 1 de mayo se abrió la veda del salmón y treinta afortunados (que es el cupo máximo de pescadores) se lanzaron a por los cinco salmones permitidos. En cuanto despuntó el sol, a las 7.45, el asturiano Fernando Palatto pescó con cucharilla el Campanu betanceiro, una pieza de 6,3 kilos. Fue algo parecido a un gol tempranero. Pero la mañana en el Mandeo fue trepidante porque cinco minutos después fue Manuel Freire Sánchez el que levantaba el segundo salmón de la temporada, de 5,5 kilos. Y un cuarto de hora después del primero, el tercero, de 6 kilos, que fue pescado por el vecino de Miño Carlos Pedreira Maceiras. En quince minutos casi se había terminado el cupo. A las 9.30, el cuarto. Lo pescó Jose Manuel Míguez Otero, y pesó algo más de 4 kilos. «Sabíamos que había salmones y que las condiciones eran ideales, pero no esperábamos este éxito el primer día», comenta Miguel González, presidente de la Sociedad Río Mandeo. El quinto se hizo de rogar y se escapó del anzuelo en varias ocasiones.
Otro Pinchito
3 A Fina Calvo la conocí hace años cuando trabajaba en el quiosco de la Marina. Ahora, acaba de abrir un café-bar que ofrece tapas y raciones en Santa Cruz. «Nos cambiamos de los Mallos a Oleiros porque aquí tenemos terraza», comenta, al lado de Pablo González, desde El Pinchito, en la calle Exilio.