Los trabajos, aún en fase de contratación, tendrán un coste de 300.000 euros
25 abr 2012 . Actualizado a las 12:21 h.Derribas las últimas seis chabolas del poblado de Penamoa, el Ayuntamiento se dispone ahora a intentar borrar las huellas de un asentamiento que nació como una solución provisional y se perpetuó durante 28 años.
El concejal de Medio Ambiente, Enrique Salvador, detalló ayer que el plan para regenerar el espacio que ocupaban las infraviviendas tendrá un coste de 300.000 euros para las arcas públicas y se dividirá en tres fases. De ellas, se han iniciado ya las dos primeras, que consisten en la retirada manual de las planchas de amianto, así como su posterior selección, transporte y tratamiento. La siguiente fase será acondicionar el terreno para devolverlo a las condiciones que tenía antes del asentamiento.
Eso obligará a realizar trabajos de desescombro, limpieza y regeneración. Los trabajos se encuentran actualmente en fase de contratación y, cuando se resuelva el concurso, la empresa adjudicataria tendrá un máximo de seis meses para recuperar el terreno, mediante el movimiento de tierras y la plantación de arbustos y árboles, preferentemente autóctonos. El edil resaltó que la superficie total a recuperar supera los 70.000 metros cuadrados, «el equivalente a siete campos de fútbol», y subrayó que el objetivo de la actuación es «dejar aquello lo más integrado posible en el paisaje».
«Queremos hacerlo de manera ordenada, teniendo en cuenta los requerimientos ambientales a los que estamos sometidos», apuntó Salvador, que recordó que la presencia de amianto en el terreno obliga a unas precauciones especiales.
Entrevistas
Si la regeneración del terreno es el objetivo desde el punto de vista ambiental, para Servicios Sociales la prioridad es ahora fomentar la inserción laboral de los antiguos chabolistas. Para eso ha diseñado el plan Acceder, que dotado con 95.000 euros, «está abierto a todas las personas de la comunidad gitana», señaló el edil del área, Miguel Lorenzo, que no obstante matizó que se trabajará de forma prioritaria con las familias adheridas al plan especial de Penamoa.
Y es que, defiende el concejal, «la inserción social no sirve de nada si no va acompañada de la inserción laboral», por lo que se ha constituido ya un equipo técnico y se han iniciado las entrevistas con una decena de personas que ya han manifestado su intención de adherirse al plan. Este constará de acciones de formación profesional, orientación socioeducativa y en la búsqueda de empleo, así como acompañamiento en las entrevistas de trabajo, para lo que se entablarán contactos con empresas y asociaciones.
Aunque el concejal dejó abierta la puerta a que cualquier persona de etnia gitana se pueda acoger al plan, señaló que ya se ha realizado un censo inicial con las personas que se han adherido al plan especial de Penamoa y cerró la posibilidad de que ninguno de los ocupantes del edificio de A Moura se beneficien «hasta que dejen la situación en la que se encuentran».