La «salvavidas» de los inmigrantes recala en A Coruña

e. mouzo A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

18 mar 2012 . Actualizado a las 07:05 h.

La patrullera oceánica de la Guardia Civil Río Miño hizo escala ayer en el puerto de A Coruña en su camino de regreso a los mares del sur de España. Atracó en el muelle de Trasatlánticos para dar descanso a su tripulación, y, muy probablemente, también cambiará a alguno de sus miembros, según indicaron fuentes próximas a este cuerpo de seguridad.

La Río Miño estuvo acompañando a los pesqueros del cerco que durante los últimos días participaron en la costera del verdel, en aguas del Cantábrico. Su tripulación realizó labores de vigilancia y apoyo. A bordo de la patrullera también estuvieron inspectores del departamento del Mar del Ministerio de Agricultura. Este barco, antes de realizar servicios de vigilancia y salvamento, fue un pesquero con bandera japonesa hasta el año 2007, fecha en que fue adquirido por la Guardia Civil. En los astilleros Armón, en Burela, el buque fue reconvertido en una patrullera de condiciones óptimas para la navegación. Tiene una eslora de 51 metros y casi siete de manga. Está propulsado por un motor que desarrolla una potencia de 1.000 caballos, que le permite alcanzar una velocidad de hasta 12 nudos.

La Río Miño suele realizar su trabajo en aguas del Estrecho de Gibraltar, donde desarrolla operaciones de vigilancia y control de la llegada de inmigrantes ilegales a España. Así, se encarga de navegar por aguas próximas a Mauritania, Senegal o Gambia. Su presencia en estos mares sirvió para rescatar y salvar a miles de personas que navegaban desesperadamente en pequeñas embarcaciones con rumbo a España. Solo en el pasado julio, la Río Miño logró rescatar y salvar a 700 personas, inmigrantes que intentaban alcanzar alguno de los puertos del sur de España.

Polizones

A bordo de la Río Miño se vivió el 30 de octubre la auténtica realidad del drama que viven los inmigrantes ilegales. La patrullera acababa de atracar en el puerto de Ceuta, junto al edificio de la Autoridad Portuaria, para repostar combustible. Tres jóvenes subieron a bordo sin que la tripulación del Río Miño se diese cuenta. Pero fueron vistos por otra persona, que alertó a los guardias civiles.

Los miembros de la dotación empezaron a buscar por la patrullera y descubrieron a los tres jóvenes escondidos en una de las bodegas. Eran tres inmigrantes indocumentados que querían llegar a la Península. Fueron detenidos y llevados al Centro de Estancia Temporal.