Oubiña y Herrera creen que su equipo pudo ganar en la segunda parte

antón bruquetas redacción / la voz REDACCIÓN / LA VOZ

A CORUÑA

23 ene 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

Si algo ha logrado Paco Herrera es construir un grupo que cree en una idea. El Celta edifica los partidos a partir del rigor defensivo. Su brillo en la retaguardia desespera a los rivales hasta tal punto que suelen terminar los encuentros extenuados tras chocar contra la eficaz muralla celeste. El Córdoba no fue una excepción. Dominó la pelota, arrinconó a los vigueses y construyó acciones suficientes como para haberse podido adelantar en el marcador. Pero en los últimos minutos se fundió. Entonces apareció el Celta incisivo, el que destruye al contragolpe, el que acumula seis jornadas sin perder y que continúa soldado a la zona noble de Segunda. Ninguna de las dos estrategias logró el premio del triunfo en el Nuevo Arcángel, aunque quizás las dos propuestas consiguieron en el punto la justa recompensa a sus méritos sobre el campo.

Pronto, casi con el pitido inicial, el Córdoba enseñó sus cartas. Se desperezó y empezó a apretar al Celta, sobre todo, emergiendo desde los laterales, desbordando por los costados. Encajaban los vigueses como si fuesen un boxeador que busca agotar a su rival para luego noquearlo de un golpe directo. Y el esfuerzo defensivo estuvo a punto de encontrar la recompensa. Cuando ya se anunciaba el descanso, un desborde de Álex López en el centro del campo desmontó la primera línea de repliegue de los locales. Liberado, se aproximó a la portería contraria y entonces encontró a Orellana que volvía a incidir por la izquierda. El extremo chileno se quedó dentro del área mano a mano con el lateral, pero su recorte no logró engañar a Fernández.

Necesitó solo dos minutos, el Córdoba para ofrecer la réplica. Un disparo preciso de López Silva encendió de nuevo las alarmas. El latigazo del mejor futbolista durante los primeros 45 minutos se encontró con el poste cuando ya había superado la estirada de Yoel.

La pausa no sirvió para cambiar la cara de los celestes. El Celta siguió gris. Apenas lograba superar la línea medular, no le duraba el balón ni un suspiro y le era imposible elaborar una contra que replegase al enemigo. Sin embargo, cuando ya se había consumido media hora, el cansancio del Córdoba empezó a despertar el Celta.

Y entonces aparecieron los momentos más dulces de los jugadores de Paco Herrera, que viven alegres cuando el rival descuida los espacios. Con el paso de los minutos se descosieron los andaluces y si algo tiene este Celta es olfato para adivinar los agujeros en el traje de sus contrincantes. Solo el individualismo de Orellana, que le arrebató a Joan Tomás un balón para fusilar a Alberto privó a los celestes de los tres puntos. El polivalente delantero catalán no quiso ni mirar a su compañero, bajó la vista al campo e inició el repliegue. Este Celta concede muy poco tiempo para las lamentaciones.

Borja Oubiña destacó tras el encuentro que su equipo disputó en el Nuevo Arcángel la importancia del punto conseguido. El capitán celeste cree que el Celta «realizó un gran trabajo defensivo» y alabó la fuerza con la que los andaluces comenzaron el choque. «Está claro que en la primera mitad fueron superiores», señaló el centrocampista. Pero después del descanso, la decoración del enfrentamiento cambió. «Es cierto -apuntaba Oubiña- que en la segunda parte, el Córdoba tenía el balón, pero si nos fijamos en el número de oportunidades para marcar en este tiempo, fuimos superiores». De hecho, «tuvimos ocasiones para lograr los tres puntos».

Paco Herrera coincidió con Borja Oubiña en la valoración de los primeros 45 minutos. «Vista la primera parte el resultado es magnífico, tuvieron el dominio absoluto, y aunque no tuvieran grandes ocasiones, fueron mejores que nosotros», señaló., antes de explicar que «no nos dejaron jugar. No supimos hacer nada, cuando teníamos el balón se perdió», dijo.

En cambio, en el segundo acto todo fue muy diferente. «Ellos siguieron teniendo el control del balón, pero nosotros las ocasiones, con cuatro o cinco contras muy claras que no hemos terminado», destacó el máximo responsable del equipo vigués.