Interinidad

A CORUÑA

22 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Ayer empezó un período extraño, por mucho que esté detalladamente legislado. Mucho más raro aun si se tiene en cuenta el resultado de las urnas. Preside el Gobierno el líder del partido derrotado y que tan siquiera era el candidato, y quienes recibieron el respaldo ciudadano no accederán a sus escaños hasta el 13 de diciembre ni habrá nuevo Ejecutivo hasta diez días después.

Pero también ayer la prima de riesgo nos dio otro susto, demostrando que los archifamosos mercados ya habían descontado el resultado electoral y se escucharon mensajes de líderes políticos europeos con demanda de medidas. En Bruselas se suceden durante los últimos meses las reuniones en busca de soluciones a la crisis que amenaza el futuro del euro y de la propia estructura de la UE.

Si la situación era extraña desde que se convocaron las elecciones, mucho más lo es que los intereses españoles estén representados todo un mes por un presidente y un equipo con la maleta hecha para irse a casa y los que tendrán la responsabilidad a partir de ahora ni han concretado qué van a hacer ni tendrán capacidad de decisión hasta Navidad.

PP y PSOE están obligados a buscar soluciones imaginativas para que, respetando los plazos legales, lo que los ciudadanos decidieron el domingo se haga presente, no solo para garantizar un traspaso de poderes impecable, sino también para dar solidez a la representación española en los escenarios donde se juega el futuro de esa Europa a la que tanto nos costó incorporarnos y que corre riesgo creciente de centrifugado ante la falta de estructuras ágiles y de líderes capaces de mirar más allá de lo inmediato.