Denuncia a su modista por cerrar la tienda sin avisar horas antes de una boda
14 sep 2011 . Actualizado a las 12:29 h.Cuando Paloma fue a recoger el vestido que pensaba llevar en la boda de su prima se encontró con que su modista había cerrado el local sin dar explicaciones a sus clientes. Después de intentar localizarla por todos los medios, y ante la proximidad del evento, no tuvo más remedio que comprarse uno nuevo. La joven, que ha denunciado el suceso en los juzgados, espera ahora que le indemnicen.
Hace una semana llevó su vestido a la tienda, en Arzobispo Lago, 2, para que lo retocara, ya que no había quedado bien cuando lo llevó hace algo más de un mes, «por eso ni me cobró ni me dio recibo».
Cuatro días antes de la boda su abuela pasó por allí y el vestido ya estaba listo. Sin embargo, la modista prefirió que fuera Paloma la que fuera a recogerlo para que se lo probara. La joven se acercó el miércoles, pero estaba cerrado; volvió el jueves, e incluso el viernes, pero a pocas horas de la ceremonia, y viendo que no abría, decidió ir a comprarse un vestido nuevo. Además, metió una nota por debajo de la verja del local en la que le comunicaba la urgencia de recoger la prenda, que ya estaba arreglada, y anotó un par de teléfonos para que se pusiera en contacto cuanto antes, aunque ya sin ninguna esperanza.
El teléfono sonó, pero al otro lado no estaba la modista, sino otra afectada por la «misteriosa desaparición», que le explicó su caso. «Le dejé un vestido a arreglar hace más de una semana y todavía no me lo devolvió. La llamo por teléfono y no me coge. He pagado el arreglo y tengo el recibo. De momento no me causa más trastorno que el que quiero el vestido, pero el sábado tengo una cena y lo necesito. Espero que abra», dice Charo L., otra clienta del establecimiento.
Denuncia
Las afectadas preguntaron en los establecimientos de los alrededores, pero nadie sabe nada. «En los congelados de al lado ya están hartos de que les pregunten por ella», explicó Paloma. «Hace como seis o siete meses más o menos cerró un mes con la ropa de mi abuela dentro. Pero no tenía prisa y esperó. Al cabo de un mes abrió, dijo que había tenido un accidente».
Este lunes pasó por la tienda cercana a la plaza de Galicia y vio que alguien había recogido la nota y la correspondencia. Fue entonces cuando decidió denunciar la situación en los juzgados. «Entiendo que le pudiera pasar algo, pero me parece indignante que alguien recoja la nota, lo vea y ni siquiera se digne a llamar», explica Paloma.
La Voz intentó ayer sin éxito ponerse en contacto con la propietaria del establecimiento.