Cerró el domingo Viñetas desde o Atlántico su decimocuarta edición con la sensación del deber cumplido y con un reto, celebrar la próxima, la número 15, como corresponde a un certamen con cada vez más peso en las fiestas de la ciudad.
«Este ano quedounos unha sensación final especialmente boa. A situación de crise creo que nos desmoralizou un pouco e estabamos agardando a ver que pasaba. Pero o efecto foi o contrario. Basta ver as colas que se formaron o domingo baixo a choiva para entrar no Kiosco Alfonso», asegura Miguelanxo Prado, a pesar de que el arranque del salón pudo ser mejor, debido a algún despiste o desacierto de las autoridades en la inauguración del mismo. De aquella presentación nos quedamos con el reto lanzado por el alcalde, que solicitó que «para el 15 aniversario tengamos un salón por todo lo alto». «Xa sabemos como vai o asunto. Unha cousa é unha declaración de intencións, que mellor que sexa así que en sentido contrario, claro; e outra é o que digan os presupostos», matiza el director del salón, que insiste en que «hai algo que todo o mundo ten claro: co presuposto co que contamos non se pode facer máis. A única opción de aforro sería reducir Viñetas, pero iso non sería bo, claro. O que si que pode verse é a incorporación doutras institucións, como a Diputación».
En el apartado comercial, en la Rúa da BD «se notó un poco de bajada de visitantes de fuera, pero las ventas, sin embargo, fueron ligeramente mejores que las de el año pasado» apunta Juan Carlos Sanmiguel, presidente de los libreros coruñeses. En la carpa del paseo de Coches, que funciona como punto de encuentro para aficionados, abundó el movimiento: «Hubo más dinamismo. Nos organizamos mejor y hubo de todo. Tuvimos dos concursos de cosplay, la visita de los Troopers, más presentaciones y, en definitiva, más color en la carpa. Eso, aparte de actividades paralelas que se celebraron en otros lugares, como el concierto de Banda Aparte en el Garufa o la fiesta de Polaqia en el 14!», destaca Sanmiguel.
Eso sí, aunque haya que esperar un año para ver en qué se traducen las buenas intenciones, todavía pueden verse, hasta septiembre, todas las exposiciones que Viñetas ha traído hasta la ciudad.