El fútbol femenino en A Coruña ha dado un salto de calidad. El Orzán, que la pasada temporada consiguió clasificarse para disputar la Segunda División Nacional, se presenta este año con cinco refuerzos con el fin de conseguir objetivos más ambiciosos. «Estamos creando un buen bloque y reforzando los puestos clave», asegura su entrenador Manu Sánchez. Actualmente el club cuenta con setenta y dos jugadoras repartidas en tres equipos. «Hemos intentado reforzar el primer equipo, porque al crear el tercero, no queremos tener problemas de descensos encadenados en caso de que haya problemas», explicó el técnico.
Cristina Aguado y Carolina Díaz llegan desde Valladolid, donde «el fútbol femenino no tiene mucho futuro», dice Carolina. Ahora esperan asentarse y tener minutos para «ayudar al equipo a mantenerse en la categoría, y poco a poco luchar por objetivos mayores», asegura Cristina. Las dos coinciden en que «esta ha sido una decisión importante», pero se sienten contentas y halagadas por todo lo que ha hecho desde el club para poder ficharlas.
Las otras tres jugadoras no han tendido que hacer un viaje tan largo para formar parte del nuevo Orzán. Su trabajo será parte fundamental de este proyecto que está a punto de arrancar. Ana Vázquez jugaba en el Vioño, un equipo mixto. Su antiguo entrenador fue quien le convenció para fichar por el Orzán. «Me animó a no dejar el fútbol y también me informó del interés del Orzán», explicó la jugadora.
Paula Vázquez viene del Santa María del Mar y asegura: «Desde el primer entrenamiento sentí una química con el equipo». Está dispuesta a aportar todo lo que pueda y cree que «esta temporada puede acabar bien».
Una internacional
La incorporación que resultó más difícil fue la de la internacional española sub-19 Andrea Carid. «Estou agradecida porque sen coñecelos moito apostaron por min», explicó. Apunta alto en sus objetivos, pero sabe que será difícil, ya que en su grupo habrá equipos como el Oviedo o Ponferrada que tienen un nivel muy alto. «Ganar a Liga é algo que nos gustaría a todos, pero non debemos obcecarnos», dice Carid.