«Estéticamente es mejor la anterior»

Gabriel Lemos A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Los vecinos dan por bueno el nuevo diseño si se demuestra más resistente que el actual

06 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

No hay una opinión unánime. A unos les encanta, otros tuercen el gesto y algunos lo aceptan como la solución más práctica. Porque en lo que coincidían todos los vecinos que ayer pasaban por delante del trozo de prueba de la nueva barandilla instalado el miércoles por el Ayuntamiento para decidir el diseño que se colocará en el tramo que barrió el Becky en noviembre es que la ciudad no se puede permitir que, cada invierno, un temporal destroce la balaustrada.

«El de piedra me gusta mucho, pero llevo aquí muchos años y es raro el invierno que no viene una ola que destroza este trozo», resume Pepi González, que vive justo enfrente de la playa. Esta mujer, que ayer volvía a casa junto a sus tres nietos, agradece que el nuevo diseño otorgue más visibilidad sobre la playa y el mar, ya que «con el otro, el que sea un poco bajito no puede ver mucho».

Como Pepi, son muchos los que se debaten entre lo práctico y lo estético a la hora de valorar la nueva propuesta. «Estéticamente, es mucho mejor el anterior, pero todos los inviernos pasa lo que pasa, porque no se tienen los cuidados debidos cuando hay marea alta, habrá que tomar medidas», opina Jesús Prado, que duda sobre el diseño elegido. «No sé si será lo más adaptado. Si lo es, y el óxido no lo vence, la estética no está mal», asume Prado.

A quien no le convence nada la nueva barandilla es a María José Doval. Está vecina de Santa Margarita la ve «demasiado simple» y cree que no va a resistir el empuje del oleaje en invierno. Pero sus peros van más allá. Cree que con la sustitución el paseo perderá su esencia más coruñesa. «No es cómodo para apoyarse y, cuando la sanjuanada, aquí viene todo el mundo a apoyarse porque a todos nos gusta ver las hogueras», explica.

Tampoco lo juzga muy resistente Rafael Martínez, vecino de Monte Alto. A su juicio, el actual «se ve más sólido, si rompió la piedra, esto va a durar menos», explica, aunque en realidad, el diseño característico del paseo no es piedra sino un prefabricado de hormigón.

Ana Cancelo, que todos los días recorre el paseo en bicicleta, cree que el nuevo diseño «desentona un poco», lo mismo que opina Lucía Cobián, que va más allá y dice que instalar esta nueva barandilla de bronce «es cambiar la fachada de la ciudad y romper con la estética del paseo». Para mitigar ese contraste entre las dos balaustradas, Lucía aboga porque la sustitución se haga en todo el tramo que va de las Esclavas a la fuente de los surfistas. Tampoco le convence que, con la nueva barandilla, se vea más la playa. «Mucha gente se apoya para ver a la gente que está tomando el sol, sobre todo a la que hacen top less, es un escaparate». Eso sí, las dos dan por bueno el cambio si evita gastar dinero todos los inviernos en reponer lo que los temporales destrozan.

Pero también hay vecinos que no le ponen peros, como José Luis Sarandeses. «Es más vistoso para el público, el que hay ahora es bruto y está todo manchado, este es más simple, más bonito y más fácil de limpiar».