Desde hace dos meses, este madrileño dirige el emblemático hotel del Parrote
04 may 2011 . Actualizado a las 13:08 h.Nació en Madrid en 1973 y está casado con una coruñesa, «lo que creo que es muy relevante», observa con una sonrisa cómplice Rafael Benito, que desde hace dos meses ocupa la dirección del hotel Hesperia Finisterre al sustituir a Pedro Marfany. Tras pasarse años recorriendo diferentes ciudades de España trabajando en hoteles de alta gama como el Westin Palace de Madrid o La Quinta en Marbella, lleva diez años en el grupo Hesperia, lo que le ha llevado a la subdirección del Gran Hotel de La Toja, entre otros. Aunque fue en Sevilla donde surgió la oportunidad de dirigir el Finisterre.
-Habrá influido el origen de su mujer en la toma de la decisión.
-Por supuesto (ríe). Pero es que se trataba de una propuesta enormemente atractiva desde una perspectiva profesional. No es solo dirigir un cinco estrellas, es el emblemático Finisterre. Y también influyó que se tratase de una tierra que ya conocía.
-¿Cuáles son los retos con los que se ha encontrado?
-Sabía bien dónde me metía. Es una ciudad con un potencial turístico enorme pero que, como buena parte de Galicia, sigue siendo una gran desconocida. Además, llego en una época de crisis. Pero me he encontrado con un equipo de trabajo magnífico. El hotel tiene un un gran peso específico en la ciudad desde el punto de vista social, y eso vamos a intentar potenciarlo. Queremos que toda la ciudad se acerque y disfrute del Finisterre. Que el hotel clásico pase a ser un hotel del siglo XXI.
-Siempre ha existido cierta reticencia por parte de los coruñeses a la hora de acudir, por ejemplo, a comer a un hotel.
-Eso ha pasado en todos lados. Pero ha cambiado mucho. En Nueva York abrieron coctelerías en los áticos de los hoteles y muchos chefs se han metido en sus cocinas y todos hemos seguido su ejemplo. Ya no son meras casas de huéspedes. ¡Y ya no hay porteros con librea en la entrada, que eso echaba mucho para atrás!
-¿Y cómo se acercará el hotel a la ciudad?
-Pues con diferentes iniciativas dirigidas a los coruñeses. Por ejemplo, en verano abriremos la terraza de 270 metros cuadrados como lugar de encuentro para la primera copa o para comer algo. Pero no quiero adelantar mucho más por ahora.
-Desde el punto de vista turístico, ¿cómo ve a la ciudad?
-A Coruña es una ciudad con pocos habitantes pero con un potencial enorme de clientes, sobre todo de lunes a jueves, por los congresos y las grandes empresas con las que cuenta. Está preparada para tener más de un cinco estrellas, aunque después del Xacobeo está siendo un año de pocos congresos. Y tiene una cosa a su favor, no está lo suficientemente cerca como para volver en el día. Eso sí, lo que echo en falta son vuelos, que vengan las low cost a Alvedro y que se conecte con capitales europeas.
«Queremos que la ciudad se acerque a disfrutar del Finisterre. Que el hotel clásico pase a ser del siglo XXI»