La ley antitabaco y la crisis relajan el control de las terrazas en la ciudad
A CORUÑA
El Ayuntamiento hace la vista gorda para no dañar a la hostelería
02 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La ley antitabaco ha cambiado el paisaje de la ciudad. Desde que esta entró en vigor, el pasado 2 de enero, muchos establecimientos de hostelería han optado por habilitar en el exterior del local diverso tipo de mobiliario urbano. La intención pasa por retener a los clientes fumadores y, al mismo tiempo, hacer cumplir la nueva ley. De este modo, la ciudad se llenó de terrazas y barriles en calles en las que habitualmente no se encontraban.
En muchas ocasiones estas terrazas contravienen la normativa vigente al respecto. Se trata de la Ordenanza reguladora de la ocupación temporal de espacios exteriores con mesas, sillas, veladores e instalaciones análogas que con constituyan actividad de hostelería, una norma aprobada en junio del 2002, que ha quedado obsoleta desde el mismo título. Mientras que tradicionalmente las terrazas tenían un carácter temporal, ahora lo tienen fijo.
Sin embargo, queda por definir qué pasará en el futuro con algunos de sus aspectos, muy claros sobre el papel, pero bastante difusos ahora en la práctica hostelera. En principio, el Ayuntamiento ha rebajado el control para ayudar a los hosteleros en la crisis, pero en algunos casos estos incumplen de manera flagrante la ordenanza.
Ocurre, por ejemplo, de la ocupación de la acera. El artículo 13 señala que esta «no podrá ser nunca superior a un tercio de la anchura libre», advirtiendo que «en ningún caso se puedan autorizar instalaciones en aceras cuya anchura sea inferior a tres metros». Una simple mirada a muchas de las calles servirá para constatar que este punto se transgrede con bastante frecuencia desde hace tres meses.
En cualquier caso, siempre se tiene que dejar «un metro libre de obstáculos» entre el mobiliario y el bordillo de la acera, hecho este que se respeta mayoritariamente. En las calles peatonales la regla general es que exista «un paso mínimo de 3,50 metros».
Otro aspecto que despierta muchas controversias con los vecinos son las mamparas y jardineras divisorias, que han proliferado tras la ley anti tabaco. Están prohibidas, salvo autorización expresa del Ayuntamiento. Pero, aún en el caso de que exista, se deja claro que «no podrán contener mensajes publicitarios ajenos a la actividad, pero sí el nombre del establecimiento y/o titular de la actividad».
En la misma línea se pronuncia la norma respecto a los toldos y cortavientos. La ordenanza dice en el artículo 23: «Queda prohibida la impresión o utilización de muestras, publicidad o anuncios en mamparas, toldos o sombrillas». En este tiempo, sin embargo, han proliferado muchos toldos que contienen publicidad de marcas de bebidas.
Prohibidos los anclajes
El hecho de emplear instalaciones fijas ha animado a algunos hosteleros a perforar el pavimento con anclajes para poder sujetar los toldos. Ese aspecto está expresamente prohibido. «No podrán efectuarse anclajes en el pavimento», indica el artículo 25. Sin embargo, algunos hosteleros han optado por esa opción, mucho más efectiva para su cometido que los habituales bloques pesados con los que normalmente se fijan estos elementos.