Una coruñesa y un iraní celebran en su tienda el año nuevo persa
29 mar 2011 . Actualizado a las 14:28 h.Madjid Reza Hadizadeh y María Yolanda Velo están celebrando estos días la entrada del año nuevo. Concretamente, de 1390, que, según el calendario persa, comenzó el lunes de la semana pasada. Desde su tienda de alfombras en Primo de Rivera, este matrimonio iranocoruñés recuerda con un cartel que no todos los países se mueven al compás del calendario gregoriano, que señala el año actual como 2011. A una distancia de 621 años de la fecha en la que están viviendo Irán, Afganistán o Tayikistán, todos de tradición persa y con unas lenguas y costumbres diferentes a las de países árabes cercanos como Irak o Arabia Saudí, que utilizan el calendario islámico, actualmente situado en 1432. «El Nowrouz -palabra que designa la fiesta del año nuevo- parte de la tradición zoroastriana, que señala el comienzo del ciclo en primavera», explica un matrimonio que regenta el establecimiento Sha de Persia, especializado en todo tipo de productos artesanos de Oriente.
Fiestas durante 13 días
Madjid explica que el Nowrouz es una celebración que dura 13 días, en la que familiares y vecinos aprovechan para visitarse y montar su particular árbol de Navidad: una mesa en la que se depositan una serie de objetos y plantas como espejos, relojes, frutas o semillas que simbolizan la transición al nuevo año. «En la noche del martes al último miércoles del año también se celebra otra fiesta parecida a lo que aquí sería el San Juan, ya que también se saltan hogueras para dejar atrás todo lo malo y renovarse, aunque son celebraciones que el régimen actual de los ayatolás no ve con buenos ojos», explica Madjid, un iraní titulado como ingeniero de telecomunicaciones en Alemania, pero que decidió cambiar de vida ante la ausencia de libertades en su país. «Después de estudiar en Alemania volví a Irán y conseguí un buen trabajo, pero no podía soportar que se estuvieran metiendo en tu vida privada y quitándote libertad». Tras conocer a su mujer en A Coruña decidió instalarse en la ciudad y hace diez años emprendió un negocio especializado en alfombras hechas a mano.
Yolanda ofrece cuatro pinceladas sobre la milenaria tradición de las alfombras iraníes. Explica que las dos grandes corrientes en este tipo de artesanía las dividen en las realizadas con nudo persa, que suelen mostrar dibujos asimétricos, y aquellas de nudo turco, con figuras simétricas. «Son pequeñas obras de arte de las que nunca se debe desprender la gente, puesto que si se dañan se pueden arreglar», dice, y explica que en Irán la decoración de los hogares gira alrededor de las alfombras.