A Coruña fue «o pequeno Río»

Javier Becerra
Javier Becerra A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

La gran cabalgata de carnaval reunió a miles de personas

07 mar 2011 . Actualizado a las 12:25 h.

Cuando Bebeto, el mítico delantero del Superdépor, se refería a nuestra ciudad la llamaba cariñosamente o pequeno Río. La expresión, que se popularizó en los noventa, ejemplificaba a la perfección la particular empatía que sienten los brasileños con los coruñeses y viceversa. Ayer, cuando comparsas como los Kilomberos de Monte Alto o Batuki irradiaban ritmos tropicales, coreografías de capoeira y contorsiones imposibles a más de uno le vino a la cabeza lo que decía Bebeto. «Esto hoy parece Río de Janeiro», comentaba un chico por el móvil.

El tiempo, sorprendentemente, ayudó, e hizo que el símil fuera aún más perfecto en el particular sambódromo montado entre la plaza de Mina y la de María Pita.

A las cinco era la cita. Y a las siete se suponía que iba a finalizar. Al final, la gran cantidad de comparsas participantes, obligó a retrasar el cierre hasta más allá de las ocho. Arrancaron el desfile los Manicómicos, que la semana que viene empiezan su festival. Vestidos unos de pilotos de aviación y otros de turistas despistados hicieron de locomotora del multicolor tren que atravesó los Cantones.

Multicolor y multirracial, porque el carnaval coruñés ya refleja los cambios sociales de la ciudad. En esta ocasión, además de la aportación brasileña, se pudieron ver comparsas de Bolivia, Perú y Senegal exponiendo su manera de entender el carnaval.

Frente a este punto internacional, predominaba, claro está, lo local. Comparsas míticas como Os Maracos -que la tomaron esta vez con Rajoy-, Pantaleón -ataviados de Batman, con Robin y Joker incluidos- o Monte Alto a Cien -con sus sombreros brillantes- se juntaron con propuestas novedosas que contagiaron alegría y buen rollo a raudales.

Discoteca móvil

Una de las carrozas en realidad era una discoteca de los años setenta con barra, cabina de pinchadiscos, bola de espejos y todo. Dentro, los chicos iban de chicas yeyés, las chicas a lo Tony Manero y el pincha anunciaba las canciones que ponía exactamente igual que lo hacía en su día Nacho Dogan en el programa Aplauso.

Más tradicional lucían los componentes de la asociación de vecinos de Feáns, que superaron su propuesta del año pasado. En esta ocasión mostraban una casa gallega tradicional de principios de siglo, con todo el personal vestido de época elaborando chorizos.

Un carro de caballos flamenco, una improvisada pista de coches de choque, mafiosos de los años veinte escapándose de la brigada antitabaco, niñas en pijama incapaces de pegar ojo... en el Cantón se pudo ver de todo. Y el todo encantó a un público con una sola misión: pasarlo bien.