En pocos ámbitos ha calado tanto el fenómeno blog como en la moda. Las bitácoras de aficionados que lanzan al ciberespacio su punto de vista sobre lo que se lleva y no se lleva, lo que se va a llevar y lo que les gustaría que se llevase crecen día a día. A Coruña no permanece ajena a la tendencia. Ahí está el caso de Myriam Santodomingo, una chica con doble vida: abogada de día, blogger de noche. Bueno, hay que decir, mejor, triple. «También pinto cuadros abstractos -precisa-. De hecho, ahora expongo en el Sabores a Tope de Payo Gómez».
En el mundo blog debutó en septiembre del 2009 con Aire Vintage (www.airevintage.com). «Lo llamé así porque me gusta mucho la ropa de mi madre de los años setenta y que tenía guardada en el armario», expone Myriam como punto de partida. Luego, buscó inspiración en otros blogs y se lanzó a mostrar su manera de entender la moda: «Me empezó a gustar todo el rollito este de vestirme, hacerme la foto, colgarla en Internet y todo eso. No pongo desfiles. Esto no es la moda de Madrid, Barcelona o París, sino lo que me gusta y me apasiona. Se trata de mostrar la ropa que está en la calle, no la de las pasarelas».
Además de anuncios de eventos, tiendas, etcétera, en Aire Vintage lo que predomina son fotos de la propia Myriam vestida con diferentes prendas: «Hago un poco de mezcla. Por un lado, la ropa que me compro, y por otro, la que tengo. Y, a partir de ahí, invento. No busco vestirme para el blog. Es más bien al revés: el modo de vestir que me gusta lo llevo al blog».
Amante del pequeño comercio («hay que ir a las tiendas pequeñas porque es donde están las cosas diferentes, no en las grandes cadenas», dice), Myriam forma parte de la incipiente generación de bloggers de moda coruñesas: «Hay ya bastantes. Yo controlo unas 10 o 15, pero seguro que hay más. Lo que sucede es que muchas son jovencitas, chicas veinteañeras, y ahí no tengo tanta afinidad».
Fotógrafa y modelo en una
«Las fotos las saco yo misma, en mi casa. Las hago con el trípode y el temporizador, de modo casero», comenta Myriam, que no tiene reparo alguno en abrir su armario y mostrarlo al mundo entero desde su ordenador. «¿Vergüenza? No, para nada, esto es algo muy divertido».
¿Y los comentarios que la gente puede dejar en la bitácora? «Normalmente son agradables. En alguna ocasión no, pero en general la gente entiende lo que haces. Tú te muestras en el blog para pasarlo bien. No es como un trabajo. Al menos yo no me lo tomo así».
Y es que, pese al bum, vivir de un blog de moda continúa siendo una quimera en A Coruña. «Para muchas esto sí es un negocio, pero esto muy pequeñito aún como para eso. Aquí todo lo que logras son satisfacciones personales», sostiene la blogger, que le dedica «al menos una hora al día a su bitácora, junto a los fines de semana, que suelen ser más».