Por Laureano López
14 feb 2011 . Actualizado a las 12:59 h.Nada garantiza el éxito de un proyecto. De ahí que haya que tomarse con la lógica reserva el anuncio de que siete estudios de prestigio internacional (inexplicablemente, solo uno es gallego) competirán por el diseño de la estación intermodal, un intercambiador de transportes, incluido el AVE, en lo que está llamado a ser el corazón, otro, de la ciudad.
En A Coruña tenemos alguna mala experiencia en concursos internacionales. Hace unos años se convocó uno para dignificar la fachada de la dársena a la altura de la desaparecida estación marítima. Quedaría para la historia un edificio al estilo del Guggenheim de Bilbao o la Ópera de Sídney, y no solo en la forma, también como imán del turismo. Ya se sabe que en comparaciones sobre el papel somos plusmarquistas mundiales. El resultado es que se perpetró Alas de gaviota. El propio alcalde de la época, Francisco Vázquez, asumiría tiempo después que el conjunto es, arquitectónicamente hablando, un monumento al mal gusto. Y más: lo que hoy es Palexco y Los Cantones Village estropea las vistas al mar, nuestra joya más preciada. Sin él jamás se hubiera construido nuestro patrimonio mundial, la torre de Hércules.
Llevado por la emoción del momento, el alcalde adelantó el viernes que la intermodal coruñesa será «la mejor y la más bella de Europa». Ojalá no se equivoque. Sin duda, el viernes fue un día importante para la ciudad y para Javier Losada, como recientemente lo fue el anuncio de la ampliación de Alvedro. Pero hay que ser cautos: se trata de solo una primera piedra de las muchas que habrá que colocar, por valor de 200 millones de euros. El plazo fijado por el alcalde para su inauguración es el 2014. ¿Exceso de optimismo? Se verá...
Si en lo que atañe al resultado estético de algunos proyectos internacionales tenemos una mala experiencia, sobre los plazos tenemos otra: la Casa de los Antepasados, que estaba previsto construir hace ya siete años entorno al castro de Elviña. La falta de liquidez ha hecho imposible la obra. Quizás el nombre de Casa de los Antepasados sea premonitorio: al ritmo que lleva, nosotros seremos antepasados de quienes algún día puedan disfrutarla. Curiosa coincidencia entre el Alas y la Casa: en los dos concursos fueron rechazados los proyectos de dos arquitectos que poco después fueron premio Pritzker, considerado el Nobel de la arquitectura.
No solo el alcalde deberá poner todo su empeño en evitar que la historia de estos desaguisados se repita con la intermodal. Fomento debe cumplir con su parte y ADIF con la suya. Junto a la Xunta, que debería apoyar esta operación, formará también parte del jurado el Colegio de Arquitectos quien, por cierto, guarda un penoso silencio sobre el caso de las jorobas construidas en edificios protegidos. El concurso de la intermodal es una oportunidad histórica para la ciudad que no nos podemos permitir el lujo de desaprovechar. Una intermodal no es una acera que se puede levantar si no gusta. Que el concurso sea internacional no es, a priori, una garantía. Eurovisión también es un concurso internacional y ya saben que muchos ganadores, más que un premio, se merecen un tomatazo.
Nefastos precedentes de concursos internacionales: el Alas de gaviota y la Casa de los Antepasados