El Picasso coruñés, en EE.UU.

R. Domínguez A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

José María Pier divulga en Indiana los años del pintor en la ciudad

03 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Un nuevo activista en la divulgación de los años coruñeses de Picasso cruzó el Atlántico hace unos años y la línea de la globalización, por obra de Internet, anteayer mismo. El coruñés José María Pier Loures, empleado de banca retirado casado en Fort Wayne (Indiana-Estados Unidos), publicaba el martes en The Journal Gazette una fotografía familiar en la que, junto a su abuelo y su tío, aparece el que identifica como el joven artista con 11 años, en su infancia herculina.

En el amplio artículo, que la red se encarga de llevar a todos los rincones, aprovecha Pier para hablar de la figura del genial pintor y sus años en la ciudad, aludiendo a los recuerdos de su infancia, cuando oyó hablar de cómo su padre jugaba a perseguir a las palomas con otros niños. «Entre ellos estaba Pablo, que algún sería conocido en todo el mundo con otro nombre, Picasso», cuenta la periodista, Rosa Salter Rodríguez.

Pier Loures, que también pinta y reconoce no haber podido evitar la influencia del creador del cubismo, alude a la vecindad de su abuelo, un «banquero local muy conservador», con el padre del pintor, José Ruiz y Blasco, «un profesor de izquierdas en la academia de artes de A Coruña». «Es como si hoy en día fuesen alguien del tea party y un miembro del partido socialista» , ejemplifica en la entrevista, en la que también aclara que su opuesta inclinación política no les impidió, sin embargo, mantener una relación cordial de vecindad. Hasta el punto de que cuando los Ruiz Picasso decidieron trasladarse a Barcelona en 1895 dejaron en casa de los Pier «un gran mortero de bronce antiguo». Todavía hoy sigue en manos de la familia coruñesa como una de sus más preciadas reliquias.

José María Pier recuerda también en el artículo la Asociación Picasso y el papel jugado para la conservación de la que fue casa del pintor en Payo Gómez, y establece una particular relación de su cuadro favorito, Muchacha con pies descalzos, con la ciudad. «Probablemente se inspiró en que los niños y las señoras se quitaban los zapatos y las medias cuando estaban en la playa de La Coruña», dice.

«Pier estuvo en el 2009 en nuestra tertulia del Macondo para entrar en la asociación y hace poco me llamó para contarme que estaba dando conferencias sobre el tema», explica Ángel Padín, presidente de la entidad, que reconoce el esfuerzo por reivindicar al Picasso coruñés.