O Montiño, la Cubela, el Castrillón y Monelos estrenan pulmón verde
16 ene 2011 . Actualizado a las 07:00 h.Hubo quien propuso trasladar ya las Merendiñas de la Torre y el propio alcalde vaticinó que el verano transformará la zona en un nuevo Oza Beach de toallas y cuerpos extendidos al sol. Fuera bromas, que hubo muchas, el nuevo parque convocó ayer la expectación y general satisfacción de los que llevan media vida esperando verlo. Son 58.000 metros cuadrados de mucho verde, con árboles decanos y nuevos, juegos infantiles y de la tercera edad, canchas, fuentes, cascadas y el respeto al pasado conservado en los muros, arcos, lavaderos y manantiales. Las piedras del recuerdo, como el escudo conservado del antiguo ayuntamiento de Santa María de Oza, cuya anexión, hace cien años, recoge la placa inaugural.
Oza Beach
Ayer, la apertura del parque de Oza fue una fiesta que, Losada prometió, se repetirá dentro de un año para conmemorar el siglo de la anexión del vecino municipio. Un espontáneo recibió con vivas al alcalde, que no pudo disimular su satisfacción por la que no dudó en calificar de «mi obra más importante» cuando, pasados unos minutos de las doce, el pulmón que se abre entre la ronda de Outeiro y el Castrillón estaba ya atestado. «¿Qué pasa ahí? ¿Por qué hay tanta gente? ¿Están protestando por algo?», preguntaba un paseante descolocado por la inusitada expectación. Arriba y abajo, carritos, bastones y hasta un segway, gente de todas las edades dispuesta a caminar por el coto hasta no hace tanto cerrado al paso. Porque de paso es el nuevo jardín. El propio alcalde, seguro de que el tiempo reconocerá el acierto, lo dijo en su discurso. «Esto no es solo un parque, es una forma de comunicarse», recalcó antes de dejarse arrastrar por la oportunidad para crecer: «Hoy el Castrillón es más gran Castrillón, al igual que Eirís, Monelos, la Gaiteira, o la Cubela, porque se pueden interrelacionar». Y repasó también lo que significa tener en un radio de quince minutos andando los jardines, centros cívicos, polideportivos, bibliotecas o campos de fútbol del Castrillón, Monelos, San Diego, Eirís, Barrio de las Flores o el Fórum. La euforia culminó en un «Galicia nos queda corta, nuestro referente es Europa».
Un espontáneo recibió con vivas al alcalde, que no pudo disimular su satisfacción por la que no dudó en calificar de «mi obra más importante» cuando, pasados unos minutos de las doce, el pulmón que se abre entre la ronda de Outeiro y el Castrillón estaba ya atestado. «¿Qué pasa ahí? ¿Por qué hay tanta gente? ¿Están protestando por algo?», preguntaba un paseante descolocado por la inusitada expectación. Arriba y abajo, carritos, bastones y hasta un segway, gente de todas las edades dispuesta a caminar por el coto hasta no hace tanto cerrado al paso. Porque de paso es el nuevo jardín. El propio alcalde, seguro de que el tiempo reconocerá el acierto, lo dijo en su discurso. «Esto no es solo un parque, es una forma de comunicarse», recalcó antes de dejarse arrastrar por la oportunidad para crecer: «Hoy el Castrillón es más gran Castrillón, al igual que Eirís, Monelos, la Gaiteira, o la Cubela, porque se pueden interrelacionar». Y repasó también lo que significa tener en un radio de quince minutos andando los jardines, centros cívicos, polideportivos, bibliotecas o campos de fútbol del Castrillón, Monelos, San Diego, Eirís, Barrio de las Flores o el Fórum. La euforia culminó en un «Galicia nos queda corta, nuestro referente es Europa».
El propio alcalde, seguro de que el tiempo reconocerá el acierto, lo dijo en su discurso. «Esto no es solo un parque, es una forma de comunicarse», recalcó antes de dejarse arrastrar por la oportunidad para crecer: «Hoy el Castrillón es más gran Castrillón, al igual que Eirís, Monelos, la Gaiteira, o la Cubela, porque se pueden interrelacionar». Y repasó también lo que significa tener en un radio de quince minutos andando los jardines, centros cívicos, polideportivos, bibliotecas o campos de fútbol del Castrillón, Monelos, San Diego, Eirís, Barrio de las Flores o el Fórum. La euforia culminó en un «Galicia nos queda corta, nuestro referente es Europa».
«Nos hacía falta un guardia», proponen los vecinos contra el vandalismo
«Mañana ya pediremos o protestaremos, pero hoy no, hoy es un día de alegría», resumía Domingo Verdini, presidente de la asociación de vecinos del Castrillón-Urbanización Soto. El parque de Oza, una obra «magnífica», resumió, cierra el diseño que en 1988 hizo el colectivo de las necesidades de un barrio en el que por aquel entonces «no había ni un solo metro cuadrado de zona verde ni equipamiento público alguno», recordó.
Rodeados de representantes políticos, entre ellos, Henrique Tello y Carlos Negreira, del BNG y el PP, algunos vecinos aprovecharon para aportar sus sugerencias a los concejales. El de Infraestructuras, Esteban Lareo, fue blanco de bastantes. «Ponme ese tubo para el agua», lo asaltaba uno de los muchos que ayer mismo, en medio del revuelo inaugural, no renunciaron a recoger en sus jarras el agua de los manantiales que siguen manando en Oza. En desacuerdo con la intervención, Bardos Cultural protestó por los daños causados en el traslado de los depósitos del siglo XVIII destinados al lavado del lino. En silla de ruedas, Manuel Seara apuntaba otra de las preocupaciones compartida por muchos: «Nos hacía falta un guardia aquí», opinaba a sus 81 años inquieto por los efectos del vandalismo. «Todos los días que haga bueno estaré aquí», prometía, y no por vigilar: «Ha quedado muy bien y aquí se está de maravilla». Algunos echaban de menos bancos, aunque elogiaban que uno permita divisar la Torre, y otros valoraban detalles como que el baño público tenga cambiador para bebés. El mantenimiento de los antiguos
En silla de ruedas, Manuel Seara apuntaba otra de las preocupaciones compartida por muchos: «Nos hacía falta un guardia aquí», opinaba a sus 81 años inquieto por los efectos del vandalismo. «Todos los días que haga bueno estaré aquí», prometía, y no por vigilar: «Ha quedado muy bien y aquí se está de maravilla». Algunos echaban de menos bancos, aunque elogiaban que uno permita divisar la Torre, y otros valoraban detalles como que el baño público tenga cambiador para bebés. El mantenimiento de los antiguos
El mantenimiento de los antiguos valados y las muchas especies de árboles, entre ellas un cerezo y hasta una rama de aguacates, también fueron motivo de comentarios y de augurios: «Espérate que llegue la primavera, todavía va a estar más bonito todo florido». Se descubrió en la apertura que hasta Javier Losada tiene un ejemplar propio. «Ese es el camelio del alcalde, lo llaman así», comentaba un representante municipal. Proyectado hace más de medio siglo, el nuevo parque es también una lección de historia y anecdotario local. Las piedras de la cascada vieron caer durante muchos años el agua con la que Estrella Galicia obró el
valados
Proyectado hace más de medio siglo, el nuevo parque es también una lección de historia y anecdotario local. Las piedras de la cascada vieron caer durante muchos años el agua con la que Estrella Galicia obró el milagro de la cerveza.
milagro