Nombres para la paz y la libertad

El memorial a las víctimas del franquismo en la comarca se inauguró ayer en la avenida de Navarra con un homenaje a 600 represaliados, que «descansan» en cinco monolitos


A Coruña/La Voz.

Las víctimas del franquismo en la comarca coruñesa están en la avenida de Navarra. Desde ayer sus nombres descansan grabados en los monolitos que rodean el menhir con el poema de Claudio Rodríguez Fer Paz para sempre . Son 600, aunque el presidente de la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica, Manuel Monge, se comprometió durante la inauguración a «continuar o traballo para que esta lista sexa o máis completa posíbel e novos nomes poidan ser incorporados a este memorial». Monge recordó en su discurso que la idea del monumento nació con una petición de un grupo de familiares de represaliados, entre los que citó a Laura Torres Meitín. Y dijo también que el de ayer no fue un acto «de revancha nin partidista», por lo que aseguró que los que se «automarxinan» deberán dar una explicación.

Monge agradeció la colaboración del Ministerio de Presidencia, la Diputación y los concellos de Arteixo, Bergondo, Cambre, Carral, Oleiros y Sada, varios de los cuales tuvieron representación de sus corporaciones en el acto. Pero, «sobre todo», al Ayuntamiento de A Coruña y a su alcalde, Javier Losada, quien recordó a continuación la «constancia» de la CRMH y las familias, la financiación por parte del Ejecutivo central y el «apoyo y colaboración» del gobierno local como las bases para que el monumento viese la luz. El regidor deseó que sea un lugar «de encuentro, memoria y aprendizaje», y tuvo palabras de recuerdo para el alcalde Suárez Ferrín, «ejecutado en 1936», y para los miembros del PSOE asesinados aquel año.

Lectura colectiva

Lo que resonó a partir de ahí en la avenida de Navarra arrancó muchos aplausos, y algunas lágrimas: los 600 nombres fueron pronunciados en voz alta uno por uno después de que el escritor Manuel Rivas, emocionado, les dijese a las decenas de personas que llenaron el jardín que rodea el conjunto escultórico que en esos nombres «refulxe para sempre a esperanza». La lectura colectiva, en la que participaron representantes de asociaciones y particulares, se detuvo dos veces; en uno de los descansos sonó, entre vivas a la República, el himno de Riego.

De cuando en cuando, junto a los nombres que salían de la megafonía se oía una apostilla: «Meu tío», «mi bisabuelo». Porque los familiares acudieron también a honrar a sus muertos, muchos presentes en las fotografías que se elevaban sobre las cabezas del público.

Al final, sobre una bandera roja, amarilla y morada que alfombraba la hierba a los pies del menhir central de la composición realizada por el escultor Valdi, el Xermolo de paz e liberdade , los presentes fueron depositando claveles. Entre ellos, los propios Losada y Monge; el primer teniente de alcalde coruñés, Henrique Tello; los alcaldes de Oleiros, Ángel García Seoane, y Sada, Abel López Soto, y el presidente de la Diputación, Salvador Fernández Moreda. La ofrenda floral concluyó con las notas del himno gallego.

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