Una interpretación del café, copa y puro

Pablo Portabales
Pablo Portabales PABLO.PORTABALES@RADIOVOZ.COM

A CORUÑA

28 nov 2010 . Actualizado a las 02:52 h.

Ya se conocen los nombres de la pastelería y el restaurante que ganaron el concurso de larpeiradas que convocó la concejalía que dirige Henrique Tello. Un certamen que pasó de llamarse Doña Emilia, por Emilia Pardo Bazán, a Dona Emilia. Cosas de la normativización. En las dos categorías hay aspectos curiosos en los ganadores. Por ejemplo, Carlos Gaioso , propietario de la taberna que lleva su apellido en la plaza de España, presentó un postre que pretende ser una versión de café, copa y puro. «Es algo que se ha perdido, en realidad ahora es café, pitillo y gin-tonic y dentro de una semanas el pitillo hay que fumarlo fuera», apunta el hostelero. Dice que un día que estaba en casa aburrido y haciendo zapping se paró en una película española antigua de las de Cine de barrio. «Me llamó la atención cómo cambió la sociedad y la imagen de que después de comer la gente se relajaba», reflexiona Gaioso. Fue su inspiración. Al concurso presentó una tacita con crema helada de cafés con granitos de café bañados en chocolate. En copa de brandi introdujo un líquido emulando a esta bebida pero que en realidad era un consomé de frutas, manzana y piña licuada y fruta de la pasión. Para imitar al puro hizo un canutillo con una masa de harina, azúcar, mantequilla y cacao y hasta incluyó la ceniza. «La hice con el carbón de azúcar de los Reyes Magos que me consiguieron en Alicante los de la confitería París», destaca Gaioso que, es curioso, en este concurso quedó por delante de Luis Veira , del restaurante Alborada, que horas después se enteró que había obtenido la estrella Michelín. «Hubo cruce de felicitaciones. Los dos somos tauro y pasionales», asegura Carlos. Apto para celíacos. Un hecho que me llamó la atención en el postre ganador en la categoría destinada a las pastelerías. «Hice una tarta rusa de almendras que lleva clara de huevo, azúcar, una crema de mantequilla, vodka pero nada de harinas, con lo que es apto para celíacos», comenta Edita Freijo López , una lucense afincada en A Coruña desde hace muchos años y que hace dos décadas abrió un negocio con su nombre en el número 246 de la avenida de Finisterre. Dice que le ayudó su marido, Manuel Samartino . Gin-tonic con frambuesa. Es lo último. «Contamos con una carta específica de cócteles y estamos especializado en el gin-tonic. Tenemos 70 ginebras diferentes y cada una combinada con el botánico que le corresponde, que puede ser frambuesa, grosella, regaliz, canela, cardamomo...», me explica Antonio Vargas , responsable de Nocturna, un cuidado local que acaba de abrir en Emilia Pardo Bazán 40, diseñado por Incoruña. Para elaborar los combinados ficharon a Giovanni, un coctelero coruñés que estaba trabajando en Londres y que es un experto en la materia. «Queremos fomentar la coctelería, que está muy de moda, y las copas de calidad», apunta Vargas.

Creo que ya les comenté en alguna ocasión que el cantante Sergio Dalma es, además de un gran artista, un tipo encantador. En los últimos años su presencia en A Coruña es ya algo habitual. Recuerdo que a finales de abril visitó los estudios de Radio Voz y después se tomó un lenguado de campeonato en A Mundiña. Pues ayer pisó de nuevo suelo coruñés y en El Corte Inglés firmó ejemplares de su último disco Vía Dalma , el número 14 de su carrera. Un cedé muy especial en el que interpreta en español temas clásicos italianos como El jardín prohibido , , o De amor ya no se muere . «Es un capricho y creo que el público también me lo demandaba», comenta Dalma sobre este proyecto de recuperación de temas románticos que marcaron época. «Quiero dar a conocer canciones como Bella sin alma a las nuevas generaciones», apunta poco antes de ponerse a dedicar cedés