«Estaban protegiéndose del viento y la lluvia al lado de la pared cuando se le cayó encima ese trozo». Así explicaba Ivonne Márquez, una de las trabajadoras de la peluquería La Bruné, lo ocurrido en la mañana de ayer cuando el muro del bajo de uno de los nuevos edificios construidos en el barrio de Vioño se desplomó sobre una mujer y su perro que pasaban por el lugar.
Minutos después de las diez y media de la mañana, en medio de fuertes rachas de viento acompañadas de lluvia, tres personas trataban de protegerse del temporal al lado de uno de los edificios situados frente a la calle Fraternidad. La tres personas estaban en un paso con escaleras que comunica la calle Fraternidad con la avenida de Arteixo y donde la fuerza del temporal era especialmente intensa a esa hora de la mañana, unos momentos en los que fuentes de protección civil de A Coruña apuntaban que se había llegado a los 80 kilómetros por hora.
«Estaban cerca de la pared un chico con su madre y la mujer con el perro, todos tratando de protegerse del viento», explicaba Ivonne, que en esos momentos estaba grabando las rachas del temporal con su teléfono móvil desde la puerta del establecimiento. Al ver a las tres personas «les dijimos que se vinieran a resguardar en la peluquería; la madre y su hijo llegaron acá pero a la mujer no le dio tiempo porque ya se le cayó encima el muro». De hecho, fue desde el mismo establecimiento desde donde llamaron una ambulancia para que trasladara a la mujer herida que tenía un brecha en la cabeza. Además «recogimos al perro que el pobre estaba bastante asustado», explicaba Raquel Pombo, la dueña de dicha peluquería.
Una brecha
La mujer fue trasladada al Hospital A Coruña con diversas heridas, sobre todo una brecha en la cabeza, que fueron calificadas en el centro como leves. Una dotación de bomberos y policías locales también se desplazaron al lugar, procediendo estos a precintar la zona. Según fuentes de los bomberos, la caída pudo haberse debido a que el bajo, que está totalmente cerrado, tiene unas pequeñas ventanas que le sirven de ventilación; la fuerza del viento habría ido acumulando una bolsa de aire en el interior del local hasta empujar la pared, provocando su caída.
El espesor del muro es de poco más de siete centímetros y el trozo caído son unos 20 metros cuadrados. Dos trozos similares a la pared que se desplomó forman parte de los bajos de la fachada lateral del mismo edificio y los vecinos se mostraba preocupados por la posibilidad de que también alguno de estos se viniera abajo.
Al mediodía, el responsable de los garajes del inmueble y uno de los empleados de la empresa constructora retiraron los restos del muro caído, además de completar la demolición del mismo con el fin de que no provocara nuevos daños. Completaron la labor con la colocación de unos puntales y una valla en la parte baja del local.
Gestiones de los responsables
Desde el Ayuntamiento coruñés indicaron que este accidente no era competencia municipal y será la comunidad de propietarios, o los responsables de la construcción, los que tendrían que hacerse cargo del mismo.
Precisamente unos de los responsable de la empresa constructora de estos edificios de Vioño se desplazó ayer hasta el hospital para interesarse por la mujer herida, pero esta ya había sido dada de alta.
Cespa
«Con alerta de vientos de hasta 100 kilómetros/hora, las grúas pluma de Cespa salían a trabajar en contra de la normativa preventiva establecida en ese momento que proscribía su utilización con vientos de 60 kilómetros/hora». Estos afirman los sindicatos S.T.L. y UGT de la dicha empresa. En la misma línea sostiene que durante los últimos temporales vividos en la ciudad «la empresa mantenía a sus trabajadores barriendo calles y en parques cerrados al público, sin adoptar las medidas preventivas suficientes para garantizar la protección de los trabajadores y poniendo en grave peligro su integridad», afirman ambos sindicatos en una nota remitida ayer.
Aseguran que el personal que lleva a cabo la limpieza de las calles va con «equipos de protección individual defectuosa y no cumplen con la normativa legal establecida». En este sentido aseguran que vienen requiriendo, «desde hace ya más de 10 meses que se les haga entrega de unos trajes de agua impermeables a la lluvia, derecho que además le garantiza la legislación vigente». La carencia de estos medios obliga a los empleados «a permanecer durante toda su jornada laboral empapados y a la intemperie».
Los sindicatos de la empresa anuncian que han presentado una nueva denuncia contra la empresa por «presunto fraude de los Fondos de Formación, que constituyen fondos públicos que financia el Fondo Social Europeo y las cotizaciones de la seguridad social de los trabajadores», indicaron. También afirman que mañana lunes la Inspección de Trabajo «ha citado a la empresa».