La UE tapona la sangría de la deuda

Mercedes Mora REDACCIÓN/LA VOZ.

A CORUÑA

Los mensajes de?los líderes europeos rebajan la tensión y?las primas de riesgo retroceden terreno

13 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Los mismos que habían alimentado el fuego de la deuda con sus declaraciones sobre la posibilidad de que los inversores privados tuviesen que poner dinero para sufragar las operaciones de rescate de países en peligro, se aplicaron ayer a fondo para sofocar las llamas, preocupados por la dimensión del incendio. En un comunicado conjunto, las cinco grandes economías de la Unión Europea, comandadas por Alemania y Francia -las que desataron la tormenta- se afanaron en calmar las iras del mercado. En el documento, emitido desde Seúl ?-al margen de la cumbre del ?G-20- y en el que no se menciona de forma expresa Irlanda, los ministros de Finanzas de España, Alemania, el Reino Unido, Francia e Italia, quisieron dejar claro que no se utilizará dinero privado en caso de que sea necesario poner ahora en marcha un plan de salvamento.

«Sea cual sea el debate en la zona euro sobre la participación privada en el futuro fondo permanente de estabilidad no afecta de ninguna manera a la deuda pública en circulación, ni a ningún fondo vigente», reza la declaración.

Antes, la canciller alemana, Angela Merkel, había reiterado el mensaje lanzado la víspera por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, insistiendo en que todo está listo para, en caso necesario, socorrer a Irlanda y evitar así una suspensión de pagos. Y, más tarde, tanto el FMI, por boca de su director gerente Dominique Strauss Kahn, como el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, se encargaron de aclarar que el Gobierno irlandés no ha solicitado hasta ahora ningún tipo de ayuda financiera.

Financiación suficiente

Es más, el propio ministro de Finanzas del país, Brian Lenihan, descartó que vayan a hacerlo, asegurando que cuentan con financiación suficiente hasta junio del año que viene y que tienen «sustanciales» reservas en efectivo. En cualquier caso, agradeció la solidaridad de sus socios, no sin que antes el primer ministro, Brian Cowen, hubiese señalado -en una entrevista en prensa- a la imprudencia de Alemania, primero, y de Francia, después, como causante del desastre. «[Sus declaraciones] no han sido precisamente una ayuda», sentenció Cowen.? Quien sí quiso marcar distancias con Irlanda fue Zapatero, quien insistió en la «solidez, la solvencia y la confianza» de la economía española frente a la preocupación que genera la de la república celta. Aunque, eso sí, no le quedó más remedio que reconocer que la prima de riesgo que exigen los ahorradores por colocar su dinero en deuda soberana española puede verse arrastrada en la tormenta. De hecho, ya lo está siendo. Pero, en su opinión, la situación por la que atraviesa Irlanda no puede atribuirse a la volatilidad de los mercados, ya que se trata de un país con un déficit del 30% del PIB y con un sistema financiero con problemas «graves». «Esa es la realidad», añadió.

Una tregua

Sea como fuere, y aunque muchos piensan que se trata solo de una tregua en la guerra declarada por los inversores contra los países que arrastran graves problemas de déficit, lo cierto es que los mensajes y, especialmente, el de los cinco grandes de la UE logró sus propósitos. Basta decir que la prima de riesgo española -medida por el diferencial de rentabilidad existente entre el bono patrio a diez años y su homólogo alemán-,?que a primera hora de la mañana rebasaba el listón de los 230 puntos -lo nunca visto desde nuestra entrada en el euro-, despedía la jornada en 201. Y un camino similar siguieron las del resto de las economías de la periferia de la eurozona, incluida Irlanda, donde la brecha respecto a los títulos germanos se estrechó hasta los 561 puntos, frente a los 680 que había alcanzado la víspera, tras 13 días de escalada ininterrumpida de las ?rentabilidades.