«El que le gusta a las mujeres es Bardem, no yo»

Javier Becerra
Javier Becerra A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

El cómico presenta esta noche en el Colón el espectáculo «Una noche con Gabino», de tinte autobiográfico

12 nov 2010 . Actualizado a las 16:40 h.

Una vida entera metiéndose en la piel de personajes de todo tipo para al final terminar interpretándose a sí mismo. Ese es el recorrido hecho por Gabino Diego (Madrid, 1966), que esta noche (20.30 horas) presenta en el Teatro Colón Una noche con Gabino. Se trata de un espectáculo que el propio autor recalca que no es un monólogo al estilo de El club de la comedia, sino que posee un punto mucho más teatral. «Es un plato combinado de comedia que está en su mejor momento», señaló Diego en la presentación. A última hora de la tarde de ayer se agotaron las pocas entradas que aún quedaban a la venta.

-¿No hay algo raro en interpretarse a sí mismo?

-Bueno, yo al principio pensaba que me interpretaba a mí mismo, hasta que una vez, en un ensayo, me dijo David Trueba: «Lo que te falta es crear el personaje de Gabino». Y era verdad. Todos tenemos un personaje y yo también. En cuanto te subes a un escenario te conviertes en un personaje.

-Cuando una persona escribe su autobiografía tiende a enfatizar lo positivo. ¿Qué ocurre con los actores que representan su propia vida?

-Yo meto lo negativo y algunas cosas de lo positivo, pero lo malo es lo que suele hacer más gracia. Se trata de reírse un poco de tus desgracias, que es lo que más gracia tiene. Luego, por ejemplo, hablas de cuando estuviste en los Oscar, pero una vez dentro de la historia empiezas a fabular y ocurre lo inesperado: que la gente se cree lo que es mentira y desecha lo que es verdad.

-¿Qué hay de verdad y de mentira?

-Podríamos decir que hay un 60% de verdad y el resto es ya ficción.

-Se tropieza con muchos personajes conocidos por el camino.

-Sí, Fernando Fernán Gómez, mi abuela, Obama, Zapatero, Fidel Castro... muchos personajes. También meto a un yonqui que me tropezaba por mi barrio, que salió de la droga y terminó cantando con los evangelistas.

-Ha dicho alguna vez que este es un espectáculo femenino. ¿Lo puede explicar?

-La gente que va al teatro tiene que tener un componente importante femenino. Los espectáculos de teatro los mueven las mujeres. Si haces algo que no les guste a ellas, te puedo asegurar que fracasarás. Además, este espectáculo lo ensayé con mis amigas, porque yo tengo más amigas que amigos. Quedaba en mi casa, le hacia un trozo del espectáculo y ellas opinaban y me ayudaban. También está la directora del espectáculo, Gina Piccirilli. Y, bueno, yo creo que le gusta mucho a las mujeres.

-No solo el espectáculo. Usted es un hombre muy admirado por las mujeres.

-Bueno, eso no es cierto. A mí me ven simpático y mono, pero vamos, les gustaba más Jorge Sanz que yo [se ríe]. Ellas me tienen cariño y les doy ternura, pero lo que se dice éxito a primera vista, nada. El que le gusta a las mujeres es Javier Bardem, no yo, por mucho que me cuenten rollos, ¿sabes? [risas]. Eso sí, también te puedo decir que tengo muy buenas amigas, gente que me quiere mucho y unas fans muy incondicionales.

-Se ríe mucho de sí mismo. ¿Qué hace con el ego y la vanidad?

-A veces, la vanidad y el ego te lo tienes que dejar a la fuerza. Te das cuenta de que todo es relativo. La función va un poco de eso, de que en un primer momento te ponían verde diciéndote que te dedicases a otra cosa y luego te decían que no existe un actor como tú.