Doce horas inolvidables junto a Benedicto XVI

Pablo Portabales
Pablo Portabales PABLO.PORTABALES@RADIOVOZ.COM

A CORUÑA

Doce horas inolvidables al lado del Papa. Bueno, al menos, en la misma ciudad. Así lo describen Pablo Rodríguez, Zoila Cortizas, Mariana Rivas , Victoria Domínguez y Carmen Macho . Este grupo de jóvenes con abuela incluida son cinco de los miles de coruñeses que aprovecharon el sábado para ir a Santiago y vivir un día intenso en la ciudad. Vieron a Benedicto XVI en la plaza de A Quintana, «cuando entró en la puerta santa». Fue tan solo un instante pero les quedará en la retina para siempre. Después, tenerlo a menos de quinientos metros fue ya una odisea. Rodríguez explicó que el casco histórico de la capital estuvo «tomado» por miles de personas procedentes de todas partes. Dice que había gente de otras comunidades, de Latinoamérica y también de Portugal, pero, sobre todo, muchos jóvenes: «Por todos lados, fuimos los que dimos la nota», explicó este betanceiro. Quien tampoco quiso perderse la oportunidad fue la abuela de Mariana , Carmen Macho , que llegó igual o más emocionada a la terminal de Renfe que su nieta. Lo mismo le sucedió, según Macho , al propio Benedicto XVI : «Se le notaba en la cara, en los ojos y en la sonrisa. Fue al ver tanta gente».

También dijeron que su Santidad se mostró muy cercano con los miles de personas que se reunieron en el casco histórico. Incluso se atrevieron a decir que visitar Santiago fue un «deseo personal» del propio Benedicto XVI . Rodríguez y Macho no pararon de comentar los gestos de empatía del Papa. Les encantó que hablase en gallego, también que abrazase a varios bebés y sentenciaron que «le hizo gracia el botafumeiro». Un sinfín de experiencias que intentarán guardar de por vida en la mochila de sus emociones. El mayor de San Diego. Paco tiene 6 años más que el Papa. En enero cumplirá los 90. Todos los días, a las seis y media de la mañana, hace un poco de gimnasia en su casa antes de ir a nadar al polideportivo de San Diego, a donde llega siempre puntual, a las ocho. Nunca falla en la piscina, el yacusi ni en la sauna. «Es el secreto de mi salud», asegura Francisco Fernández García , nacido en León y vecino de A Coruña desde 1946. Dice que no toma ni una sola pastilla y que come sano porque tiene un hijo médico y una nuera enfermera. Acompaña la comida con un vaso de vino y «una copita con el café», comenta. Duerme 45 minutos de siesta y los fines de semana se sube a la bicicleta para recorrer entre 15 y 30 kilómetros. «Mi hijo dice que si todo el mundo fuese como yo los médicos morirían de hambre», apunta sonriente. «Me acuesto temprano a no ser que vaya a una cena baile», confiesa. La empresa Supera, que gestiona la citada instalación de los Castros, celebró por todo lo alto su primera década de vida y el viernes por la noche centenares de socios disfrutaron de una gran fiesta en la que actuó el monologuista Oswaldo Digón . La directora-gerente, Victoria Lago Criado , le entregó una placa a Paco, por ser el usuario mayor de San Diego. Homenaje en el Casino. Luis Ares Sanmartín empezó a cantar con 55 años. En 1996 entró a formar parte de la coral polifónica del Sporting Club Casino y poco después fue elegido delegado. «Da mucho trabajo porque tienes que buscar conciertos, promover intercambios con otras corales... y me acaban de operar del corazón y quiero dedicarme a echar la partida tranquilo», comenta Luis, que fue homenajeado por sus compañeros. Pablo Tomé , concejal de Turismo de Betanzos, resume lo sucedido: «No pudo ser». Ni la tortilla de Casa Carmen ni la de O Pote consiguieron galardón alguno en el concurso nacional que se celebró ayer en Alicante. Ganó el asador Sagartoki, de Vitoria. La organización confirmó que el ganador del certamen que cada otoño se celebra en tierras betanceiras volverá a acudir al concurso estatal.