Condenada una mujer por estafar a un jubilado de A Coruña 50.000 euros con el timo del amor

Alberto Mahía A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Sede de la Audiencia Provincial de A Coruña.
Sede de la Audiencia Provincial de A Coruña. CESAR QUIAN

La Audiencia le impuso a la acusada dos años y medio y le exige que le devuelva el dinero

09 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Un pensionista coruñés de 75 años se enamoró de quien no debía. De una mujer que pese a no haberla tenido jamás delante le estafó en 8 meses 50.000 euros, un dinero que el hombre no tenía pero que hizo de todo para tenerlo. Tuvo que pedir créditos a varios bancos y financieras. El hombre la denunció y la Audiencia Provincial condenó a la acusada a dos años y medio de prisión como autora de un delito agravado de estafa. Además, tendrá que pagar una multa de 1.920 euros e indemnizar al perjudicado en 71.900 euros con los intereses legales moratorios.

Los hechos se remontan a septiembre del 2017, cuando el hombre, que entonces tenía 75 años, escribió en un anunció «que necesitaba compañía, que era un hombre muy cariñoso, honrado y sensible». No quería una relación fugaz, sino sincera y para toda la vida. Dejó su número de teléfono para que toda interesada lo llamase. Al día siguiente recibió en su WhatsApp el mensaje de una mujer que decía ser rumana, de 45 años y residente en Madrid. Según la sentencia, el perjudicado declaró que ella le daba mucho ánimo y cariño, «me hizo olvidar la soledad. Pasaba el día esperando el momento de volver a charlar con ella. Volví a sonreír». Es más, pronto hicieron planes de boda. Pero la acusada le daba largas, le decía que necesitaba arreglar unos asuntos en Madrid para viajar definitivamente a A Coruña. Las semanas pasaban y su encuentro no llegaba.

A los dos meses, la estafadora le contó que sus padres iban a perder la casa en Rumanía, que ella no tenía recursos para ayudarlos, que 6.000 euros serían suficientes. El hombre no se lo pensó y le envió el dinero. La sangría no acababa más que de empezar. Unas veces porque a su padre le había dado un ictus, otras porque le explotó la casa, la víctima siempre estaba ahí para lo que ella necesitara. Buscó dinero debajo de las piedras para ayudarla, convencido de que todo lo que le decía era cierto. 

Gastos médicos

Desde septiembre de aquel año hasta abril del 2019, todo lo que pedía la estafadora él se lo daba. La reparación de la vivienda por una explosión de gas, los gastos médicos de su padre enfermo, el pago de un ingreso propio en un hospital privado, un ictus de su madre, un accidente... Hasta que se quedó sin dinero y sin nadie a quien pedírselo. Ya en abril, la mujer, que estuvo un tiempo sin pedirle nada, volvió a escribir al hombre para decirle que tenía cáncer, que le habían encontrado un bulto en la cabeza y necesitaba 15.000 euros para unas inyecciones que solo se vendían en Estados Unidos. El se negó y puso el asunto en manos de un abogado. No fue fácil dar con su paradero, pero la policía, finalmente, la encontró y pudo ser juzgada. Y ahora, condenada.

En el juicio, la acusada negó que lo estaba engañando. Dijo que nunca le pidió dinero, que se ofrecía él y lo aceptó porque tenía buenas intenciones con hombre. Añadió que le comentaba sus problemas familiares como la casa en Rumanía, el hospital para un progenitor, el arreglo del coche y su «bache económico». Y que el denunciante se ofrecía para ayudarla a solucionar las distintas dificultades.