Los actores que dan vida a Mucha y Nucha hacen su particular test al Toyota que regala La Voz. Lo exprimen por estrechas corredoiras con óptimo resultado
14 oct 2010 . Actualizado a las 14:11 h.Por las estrechas corredoiras de Ardebullo, triturando erizos de castaña sobre el irregular asfalto, avanza un vehículo híbrido. En su interior viajan José Antonio Touriñán y Marcos Pereiro, actores de moda que dan vida a las famosas cantareiras Mucha y Nucha. Decían que Ardebullo era un lugar ficticio, pero el Toyota Auris descubre sus fronteras y se introduce en ellas.
El coche va en la reserva, pero la existencia de un motor eléctrico tranquiliza a los ocupantes, que recuerdan más de una mala experiencia por apurar las humedades del depósito. «Unha noite quedamos tirados na autovía ao regreso dunha actuación en Lugo -señala Touriñán-; aquilo foi unha odisea que acabou indo a mercar gasoil nun taxi». En Ordes, al regreso de Luar, corrieron la misma suerte. Pero esta vez, aunque el salpicadero les muestra con letras bien grandes la palabra repostar, ellos no se alteran. Irán hasta la gasolinera más cercana a cincuenta kilómetros por hora. A esa velocidad solo entrará en funcionamiento el motor eléctrico. La excursión avanza por asfaltos sinuosos, estrechos y flanqueados por fincas de maíz. Un coche con velocidad inadecuada irrumpe de frente, Marcos frena de forma abrupta y José Antonio alaba entonces al piloto por su pericia y al coche por su reacción milimétrica.
Un Vespino aparece en la carretera, uno muy parecido al que conducen Mucha y Nucha. «A elas viríalles moi ben un híbrido destes, igual as convencemos porque este coche consume menos que a motocicleta», dice Touriñán. El extremo silencio del motor eléctrico también le llama la atención. De hecho, llega a preguntar varias veces si el coche está encendido.
Al llegar a una curva muy cerrada, Marcos empieza a tocar el claxon para hacerse notar, ya que el propulsor sigue sin emitir señales sonoras. «A nós este son gústanos -dicen-, pero se estivesen Mucha e Nucha dirían que este coche anda frouxo de pito».