Dunas que vienen y van

Emiliano Mouzo A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

El mar de fondo con olas de cuatro metros enterró varias papeleras en los arenales del Orzán y Riazor

07 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El mar de fondo del Noroeste con olas de hasta cuatro metros y una pleamar a primera hora de la tarde, el pico se produjo a las 16 horas y fue de 4,29 metros, cogió semidesprotegidas a las playas de Riazor, Orzán y Matadero.

Y de hecho el fuerte oleaje enterró varias papeleras ubicadas en la parte superior de los tres arenales. «Foi o pronunciado escalón que se formou nas praias despois da rexeneración dos areais o que evitou que os golpes de mar chegaran ó paseo marítimo. Para algo tiña que servir o desbaraxuste que significou o recheo de area», indicó Jesús Sánchez Alonso, un vecino del paseo y que frecuenta todos los días las playas.

El fuerte oleaje obligó a la Policía Municipal y a Protección Civil de A Coruña a tomar las medidas de seguridad oportunas para evitar cualquier incidencia. Así, ya al mediodía, los agentes procedieron a precintar la totalidad de los accesos a las playas de Riazor, Orzán y Matadero. Un motorista de la Policía Local también se desplazó hasta la zona de punta Herminia para evitar que los paseantes se acercasen a la zona de la caracola, donde el mar batía con tanta fuerza que la resaca superaba la base de la escultura.

Curiosos y atrevidos

Aun así fueron varios los curiosos que no quisieron perderse el espectáculo y no tuvieron reparo en acercarse hasta la coraza del Orzán.

Esta forma de proceder de algunos ciudadanos hizo que sobre las 16.5 horas se tuviesen que desplazar hasta la coraza una patrulla de la Policía Local y un motorista del cuerpo para evitar que la gente flanquease los precintos.

Y a pesar del temporal de mar provocado por la borrasca que afectó el martes a la costa coruñesa, a primera hora de la tarde salieron algunos rayos de sol. Los habituales de las Esclavas no quisieron perdérselo y a pesar del fuerte oleaje bajaron como todos los días a las piedras a tomar el sol. Tampoco le temió a las olas de cuatro metros un surfista que retándolas cabalgó sobre ellas a pesar de las recomendaciones de la Policía Local.

Si sufrió bastante con el temporal el yate Spirity of Minerva para navegar hasta A Coruña para desembarcar a un tripulante con un ataque de apendicitis del que fue tratado en el Hospital A Coruña.